miércoles, 16 de agosto de 2023

Vera, el paraíso del nudismo urbano

Playazo de Vera

Este blog tiene un recorrido de casi seis años y sería injusto no dedicar una entrada a Vera, ese lugar de Almería que es referencia no sólo para el nudismo patrio sino también para el nudismo a nivel internacional. Y más teniendo en cuenta que voy a Vera con mi pareja cada verano desde el año 2010, con la excepción del fatídico 2020, no es necesario explicar el motivo. Tantos años repitiendo, será por algo.


A nosotros nos gusta mucho Vera y entiendo que a cada persona, pareja, familia o grupo de amigos que disfrutan de este lugar les llamará la atención por razones diversas, pero hay una, fundamental, que creo que nos une a todos: aquí puedes practicar todo el nudismo que quieras, en el apartamento/hotel, en la calle, en la playa. Prácticamente puedes pasarte todas las vacaciones desnudo, con la excepción de aquellas compras que quieras hacer (supermercado, farmacia...), porque salvo algunas necesidades concretas, puedes incluso estar desnudo en el chiringuito de la playa.


Reconozco que echo de menos poder comprar o ir a comer/cenar a cualquier restaurante de la zona sin necesidad de vestirme, pero esto es una utopía que ni siquiera en Vera es posible, qué os voy a contar. En cualquier caso, si tu opción es como la nuestra, que vamos a un apartamento en una urbanización nudista y las comidas las hacemos en casa, puedes hacer una compra grande el primer día y te aseguro que vas a estar desnudo todas las vacaciones.

Para quien no conozca el sitio y no haya estado en lugares así, entiendo que hay que dar una breve explicación. Vera tiene una playa urbana muy extensa, no es completamente nudista, pero hay una zona bastante grande que sí lo es. Será muy raro que te encuentres bañadores en toda esta zona, salvo ya sabes, los típicos textiles paseantes de la orilla, esa especie que nunca está en extinción.

Piscina de una de las urbanizaciones.

Lo que hace especial a Vera es que existen unas cuantas urbanizaciones nudistas. Las urbanizaciones son privadas y una vez que pasas la puerta ya solo convives con el resto de personas que allí se alojan, bien porque es su lugar de residencia habitual, bien porque veranean en su piso/apartamento, bien porque lo alquilan por semanas o meses en vacaciones. Las urbanizaciones te ofrecen algunos servicios, siendo la piscina un elemento presente en todas ellas, único espacio donde el nudismo es obligatorio, no así en el resto de la urbanización donde puedes ir como prefieras.

Pienso que el hecho de que haya unas cuantas urbanizaciones nudistas en la zona, que además suelen indicar en carteles que el alojamiento únicamente se realiza a inquilinos nudistas, hace que Vera tenga garantizado en gran medida el nudismo en sus calles y en su playa. Además está el hotel, donde yo nunca he estado alojado, pero que también me parece una buena opción por los comentarios que me han hecho quienes sí lo han utilizado.

Carteles habituales en las urbanizaciones

Encuentro una ventaja muy importante en Vera respecto a otros destinos nudistas y es que la invasión textil no ha hecho estragos aquí. Si quieres garantías de nudismo, aquí lo tienes sin ninguna duda, las urbanizaciones nudistas tienen mucho que ver en el arraigo del nudismo en este lugar. Y así tienes claro que no te vas a encontrar sorpresas desagradables, como nos ocurrió este verano en la playa de los muertos, donde no había absolutamente nadie desnudo, salvo nosotros.

Por otro lado, hay algo que siempre me ha llamado la atención. Cuando hablas de Vera con otros nudistas, es habitual que en algún momento se cuele la frase mítica "Vera ya no es lo que era". Nunca he logrado saber qué era Vera hace años que hoy en día ya no es, quizá no he sabido hacer las preguntas adecuadas. Porque esta frase te la dicen otros nudistas y supongo que algo tenía que haber que ya no hay, o algo hay ahora que molesta y antes no había, pero no logro saber qué es. La cuestión es que se lleva mucho tiempo diciendo, quizá demasiado. Yo voy desde hace trece años y desconozco cómo era antes pero siempre he encontrado lo que busco: nudismo y tranquilidad. Mi teoría es que quizá Vera no ha cambiado tanto y son quienes dicen esa frase los que han cambiado y Vera ya no les aporta lo que ellos buscan. No es mi caso.


Cierto es que no todo es maravilloso en Vera, que tiene algunas carencias o cuestiones que podrían mejorar, pero siempre desde mi gusto personal, porque después de años sigo pensando que es un paraíso nudista. Vayamos a ello, que en este blog hablamos siempre desde un punto de vista personal y subjetivo, por lo que no es necesario ocultar nada. 

El nudismo es urbano, la playa es urbana, de ahí el título de esta entrada. Si buscas la típica playa virgen o cala paradisíaca donde estar alejado de la civilización y en contacto pleno con la naturaleza, olvídate, este no es tu sitio. Personalmente las playas urbanas no me gustan mucho y la de Vera no es especialmente bonita ni está especialmente limpia ni el agua es cristalina, pero a ver, los nudistas también merecemos disfrutar de alguna playa a la que podamos ir sin pegarnos una larga caminata a pleno sol de agosto, cargados con sombrilla, sillas, nevera y toda la parafernalia.

Y ahí está la otra pega que le pongo a Vera, que he visto playas más limpias donde el baño es mucho más agradable. A cambio, la playa es accesible y muy cómoda, además de amplia y con capacidad para mucha gente.

Carteles informativos

En conclusión, si me lees y no has estado nunca en Vera, te animo a ir alguna vez, yo creo que es algo que no debe faltar en el currículum de ningún nudista, al menos para poder decidir si es o no tu sitio, salvo que tengas muy claro que no es para nada tu estilo de hacer nudismo. Yo sigo yendo porque me gusta, disfruto de su luminosidad, me aporta tranquilidad y lo asocio a momentos y vivencias felices. ¿Has ido? ¿Me cuentas qué tal tu experiencia?

martes, 8 de agosto de 2023

Topless: consejos para que estos temores no te impidan practicarlo

El temor a sentirse observadas o una baja autoestima son dos razones por las que muchas mujeres no se atreven a hacer topless, que se practica ahora menos que hace treinta años. La influencia de las redes sociales tiene buena parte de la culpa.



En realidad, no son los pechos. El escándalo viene de esos dos círculos de piel morena que se sitúan en el centro. Las areolas son la puerta de entrada a los pezones y el más mínimo resquicio basta para que la mirada asome. Mostrar los senos (femeninos, claro) es noticia. Googlear la palabra “topless” es googlear una lista infinita de apellidos de celebrities (mujeres, claro). La mirada asomada y el clic sobre el enlace. 

¿Por qué el desnudo femenino de cintura para arriba causa todavía tanto revuelo? Dos cifras interesantes: 19% y 43%. La primera son las mujeres francesas que dijeron “sí” a la pregunta “¿haces topless?” en una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística de Francia (IFOP) en 2020. La segunda corresponde a la misma respuesta, pero con un matiz a tener en cuenta: la cuestión se lanzó en los años ochenta.



“La discusión en torno al topless femenino continúa viva debido a que aborda numerosas dimensiones delicadas y complejas de nuestra sociedad, tales como la sexualidad, el feminismo y las costumbres socioculturales”, apunta Ana Morales, psicóloga especializada en aceptación corporal. La experta recuerda que “tradicionalmente, el cuerpo femenino ha sido objeto de miradas, sexualizado en exceso y sujeto a control. La noción de que una mujer pueda optar por exponer su cuerpo como ella prefiera todavía reta estos paradigmas anticuados. Algunas personas sostienen que es una cuestión de decoro, mientras que otras lo consideran un gesto de liberación y una proclamación de los derechos femeninos. Este debate subraya la lucha persistente por la igualdad de género y la libertad personal”.

Miren Larrazabal, psicóloga clínica y sexóloga, lamenta los tabúes del cuerpo que persisten a día de hoy. “Creemos que es un tema que está pasado de moda y, sin embargo, en los noventa se hacía muchísimo más topless que ahora”, indica. En este punto, alude a un elemento clave que hace treinta y cuarenta años no existía y que influye sobremanera en cómo la sociedad interpreta el desnudo: las redes sociales. “En ellas, hay una censura hacia los pezones femeninos tremenda”, destaca la experta, quien añade que el poder de estas plataformas, unido a los prejuicios y a la falta de educación sexual, es lo que provoca que sean numerosas las mujeres que no se atrevan con el topless, aun queriendo hacerlo. 


El temor a sentirse observadas:

Sentirse observadas y juzgadas es uno de los principales temores a los que se enfrentan las mujeres en estas situaciones. “El topless atrae muchas miradas, tanto de hombres como de mujeres en un plano distinto. La de los hombres por el tabú que sigue en nuestra sociedad de los pechos femeninos y la de las mujeres, desgraciadamente, por esa mirada crítica”, subraya Larrazabal, también presidenta de la Sociedad Internacional de Especialistas en Sexología (Sisex).  

Asimismo, la experta hace referencia a la idea de que “hay niños pequeños que, por sus padres, no pueden ver unos pechos de mujer en la playa, pero ¿qué se está mostrando que esté prohibido para un niño?, se pregunta, y añade: “No hablamos de sexo, sino de mostrar una parte del cuerpo femenino”. 

El temor a sentirse observada puede tener un impacto significativo en cómo una mujer se siente consigo misma y cómo se comporta en el mundo. Esto lleva a la ansiedad, la inseguridad y a una baja autoestima. Puede hacer que se sienta excesivamente preocupada por sí misma y tener un comportamiento defensivo, limitando su libertad para expresarse y disfrutar plenamente de su vida”, expresa Morales. Por todo ello, continúa, el topless puede ser para la mujer “una experiencia incómoda o estresante”. 



En el párrafo anterior se ha dejado leer una palabra clave: autoestima, muchas veces únicamente sustentada por una parte del cuerpo. Al respecto, Larrazabal manifiesta que “la autoestima es la aceptación incondicional de la valía que tienes como ser único y no depende de que seas guapa. Hay que fomentarla sobre tu valor humano, no físico”. En este sentido, los cánones de belleza establecidos afectan a la manera en que las mujeres perciben y valoran sus propios cuerpos. “Cabe destacar que estos estándares cambian con el tiempo, lo cual puede generar incertidumbre. Por ejemplo, en la década de 1990, las modelos exitosas solían ser excesivamente delgadas y sin curvas, mientras que en la actualidad se ensalzan los cuerpos delgados pero tonificados, con una figura en forma de reloj de arena”, declara Morales.

Según la psicóloga, “estos ideales, que a menudo resultan inalcanzables y restrictivos, pueden conducir a que las mujeres se sientan insatisfechas con su apariencia”. Al final, esta falta de confianza influye en la predisposición de las personas para hacer topless.  


Consejos para hacer topless:

Morales aporta una serie de recomendaciones para aquellas mujeres que quieran hacer topless, pero no se atrevan por vergüenza o diversos temores:

  • Cultivar el amor propio. Una buena práctica puede ser tener un diario de gratitud en el que se anoten aspectos que se aprecien de una misma o del propio cuerpo, no solo físicos, sino también de las funciones que realiza, como caminar, bailar o abrazar. Este ejercicio ayuda a reforzar la idea de que el valor de una persona va más allá de su apariencia física.
     
  • Practicar la autocompasión. Es normal tener días complicados y sentirse insegura. Un consejo es imaginar que una amiga está indecisa acerca de hacer topless y qué palabras de aliento y comprensión se le puede decir para trasladarlas hacia una misma.
     
  • Buscar apoyo. Hablar con amigos o familiares sobre estas preocupaciones o miedo puede ser reconfortante.
     
  • Exposición gradual. No es necesario hacer topless en un entorno público inmediatamente. Podría realizarse, primero, en la privacidad del hogar. Más tarde, se puede intentar en un entorno más privado al aire libre, como un viaje de campamento con amigos cercanos. Por último, si la mujer está lista, estaría bien probar en una playa o piscina pública. 
     
  • Enfocarse en las sensaciones. En lugar de preocuparse por cómo se ve, la mujer debe intentar concentrarse en cómo se siente. De esta manera, una recomendación es prestar atención a la sensación del sol o del viento en la piel, la liberación de no llevar un sujetador ajustado y disfrutar de la sensación de libertad. 


Por último, Larrazabal lanza un mensaje a la sociedad en general: "Hay que tener un gran respeto hacia el cuerpo de otros al igual que hacia el de uno mismo. Hay gente que cree que las cosas las tiene que entender para aceptarlas. Si hay personas que quieren hacer topless, no hace falta entenderlo, sino respetarlo".


Enlace a la noticia original, por Alicia Cruz Acal: AQUÍ