jueves, 17 de mayo de 2018

Los niños, el nudismo y un rey desnudo

Fotografia cedida por ajspimentel. Esta foto tiene derechos de autor.



     No tengo hijos, no sé si los tendré algún día pues se me está pasando la edad, pero sobre nudismo y niños también tengo opinión ¿por qué no iba a tenerla?

     Me encantan las familias nudistas. Este suele ser un tema polémico, pues hay quien se siente molesto por la presencia de niños en determinados lugares porque gritan, ríen fuerte, corren… ¡molestan! Yo creo que simplemente juegan, pero dicha polémica no es objeto de esta entrada, quizá de otra más adelante.

     Los guardianes de la moral más estricta dicen que mezclar niños y desnudez es una perversión. Algunos de estos moralistas van de modernos y admiten como algo natural que los niños puedan ver a sus padres desnudos, considerándolo en un exceso de progresía, algo saludable. Ver a otros adultos sin ropa que no sean los progenitores es como mínimo, un contrasentido, algo innecesario, una guarrada.

     Repito: ¡me encantan las familias nudistas! Como suele decir la gente conservadora de los gays, cómo no me van a gustar, si incluso ¡tengo amigos nudistas con hijos! Difícilmente convenceré a nadie de lo bonito que es ver a padres e hijos en un entorno natural sin el prejuicio de la ropa. La mayoría de los que lean esto ya estarán convencidos y quien no lo esté posiblemente sea un caso perdido, así que en este punto os contaré el CUENTO DEL REY DESNUDO.


     Cuentan que hace muchos años, en un lejano país, vivió un rey muy querido y respetado, justo y bondadoso. Quizá su único exceso fuera su pasión por la moda masculina un tanto extravagante.

     Llegó a sus oídos la noticia de dos sastres de viaje comercial en su reino, que confeccionaban hermosos trajes con la tela más suave que pudiera imaginarse. No era esta la única característica de la tela, ni siquiera la principal. El tejido poseía propiedades mágicas, pues era invisible a los ojos de personas poco inteligentes e incapaces de hacer algo productivo para la sociedad. Su precio era elevado pero ¿quién puede resistirse a un producto semejante?

     Por supuesto, la tela no existía. Los sastres no eran sino pícaros que viajaban de reino en reino enriqueciéndose a base de engaños. Y nuestro rey bondadoso cayó en la trampa. ¡Ay, cómo son los reyes! 

     Así que envió a sus dos hombres de confianza a visitar a los sastres y comprobar si la tela realmente existía. De vuelta, ninguno de ellos se atrevió a reconocer que no podía verla, así que el rey decidió encargar un traje para lucir en el multitudinario desfile anual homenaje a sus súbditos.

     Toda la ciudad había oído hablar de este asunto y esperaban ansiosos a que llegase el día de descubrir quiénes de sus vecinos eran tan estúpidos como para no ver los mágicos ropajes.

     El día en que el rey justo fue a ver a los sastres, estos simularon descolgar el traje de una percha robusta e hicieron como que se lo ponían al monarca sobre su cuerpo desnudo.

     Sin ser capaz de admitir ser tan inepto e ignorante para no ver el tejido, se presentó con la cabeza alta en el multitudinario desfile. El pueblo aplaudió enfervorecido tan maravilloso traje, sin una sola mueca de extrañeza, evitando por todos los medios que vecinos y familiares descubrieran que no podían ver la tela y por tanto su absoluta estupidez.

     Todo el mundo parecía verlo hasta que un niño dijo: “pero si el rey va desnudo”. Quienes estaban a su alrededor, asustados, le taparon la boca: ¡estúpido niño!

     Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.


     Muchas pueden ser las MORALEJAS de esta historia pero a mí me interesa sólo una: la mirada limpia, espontánea, sincera y desprejuiciada de los niños. Somos los adultos quienes sexualizamos los cuerpos, quienes vemos (o pretendemos ver, por diferentes intereses) cosas que realmente no existen. Igual que en el cuento.

     Y dicho esto sólo puedo concluir con un entusiasta: ¡me encantan las familias nudistas! Incluso tengo amigos que lo son. Ups.

Eladio.

8 comentarios:

  1. Los niños que hoy van a lugares nudistas con sus padres, veran el desnudo como algo normal y natural cuando sean adultos. Es la nueva generación nudista del mañana, tan importante y tan taaaan necesaria!

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    1. Yo pienso lo mismo, es un ejemplo que se da a los niños y niñas, igual que cualquier otra conducta de los padres que normalizan desde pequeños. Luego ellos elegirán su camino, pero seguramente lo van a respetar. Y respecto a que serán la generación nudista del mañana... pues seguramente muchos formarán parte de la misma, y estamos muy necesitados de un cuantioso relevo!! Gracias por comentar, nudista viajero!!

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  2. Me encantan las familias nudistas con niños a los que inculcan la naturalidad de ir desnudos, de no censurar su cuerpo ni el de los demás, de tal forma que para ellos es totalmente normal ver a sus padres y a sus hermanos sin ropa.
    Tengo la suerte de tener familias nudistas amigas y con niños y es un placer ver esa naturalidad. A diferencia de otras familias que censuran, por cultura y educación el cuerpo desnudo.
    Gracias Eladio por el artículo.

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    1. Confirmo todo lo que dices, Quique. Yo que no me crié en un entorno familiar nudista y que tuve mucho pudor con mi cuerpo en la adolescencia y primera juventud, miro con envidia y alegría a mi alrededor cuando estoy con familias nudistas. La suerte es contar con los amigos que contamos para poder ver que hay esperanza en el futuro del nudismo. Gracias guapo!!

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  3. Soy nudista desde principios de mi adolescencia y aprendí gracias a eso, que el cuerpo humano es hermoso desde todas las etapas de la vida. Hago natación desde siempre y nunca me avergonzó ducharme o vestirme delante de otros participantes. La desnudez no es motivo ni de censura ni de escándalo.

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    1. Hola amigo. Yo tuve bastante pudor hasta que me decidí a quitarme el bañador y de un plumazo me quité también la vergüenza y los prejuicios. Qué bueno conocer experiencias como la tuya, que la trayectoria ha sido distinta. Está claro que lo que vemos y hacemos de niños, vale mucho en la edad adulta. Enhorabuena, un abrazo!

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  4. Muy interesante el artículo y muy apropiada la moraleja aplicada al mismo. Los adultos son los que sexualizan el desnudo y se lo inculcan a los niños y luego utilizan a los niños como escudo para criticar al nudista. Por otro lado, a mi también me encantan las familias nudistas, nosotros les mostramos los caminos, y como tu dices, luego ellos son los que eligen por cual quieren caminar. Un abrazo!!

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    1. Gracias Nakedu, es tal cual lo cuentas, me parece perversa la utilización de los niños en este y otros temas, a veces hay muy poca valentía para asumir los propios prejuicios y la "mirada sucia" o "contaminada" de los adultos. Que cada cual asuma lo suyo ¿no? Un abrazo, compañero!

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