domingo, 26 de julio de 2020

La belleza del nudismo



Históricamente siempre ha habido una estrecha relación -no completamente coincidente- entre el naturismo, la medicina natural y el nudismo. Y es que, con la llegada del verano y el buen tiempo, la Naturaleza nos brinda una ocasión de oro para que, a través del desnudo, entremos en un contacto mucho más directo con la Naturaleza y sus cuatro elementos.




La desnudez original

El mito del Paraíso terrenal o Arcadia, transmitido por la mayoría de las culturas antiguas, nos presenta a Adán y Eva inconscientes de su desnudez, pero felices en su integración directa con la Naturaleza y con Dios. Con la explusión del paraíso, que simboliza el fenómeno del origen de la conciencia, Adán y Eva advierten su desnudez y es en ese momento cuando se avergüenzan y sienten la necesidad de cubrirse con pieles. El vestido es, pues, compañero de viaje de la salida del hombre fuera del paraíso como lo son la enfermedad, la conciencia de la muerte, la guerra y las desavenencias.



El hombre rompe con su estado original y primigenio y la ropa se convierte en un elemento cultural añadido necesario en una sociedad llena de tensiones y contradicciones, dramáticamente alejada de las leyes de la Naturaleza. Así, las partes sexuales podrían ser un factor de discordia social y emocional y deberán ser reprimidas y ocultadas. Sin embargo, en todas las culturas queda aún el recuerdo de la desnudez original y su inocencia positiva, el anhelo de que cuando el hombre se posea a sí mismo el desnudo pueda ser de nuevo posible, como pretende el nudismo moderno.

Exaltación griega de lo natural



La belleza griega encierra en su interior una exaltación del desnudo como algo natural que nos devuelve a aquel tiempo en que hombre y Naturaleza no se hallaban en contradicción.

Los desnudos helenos son nobles, armonizan lo natural con lo más sublime, lo espiritual.




Negatividad de la visión judeocristiana

Con el triunfo de la visión judeocristiana, lo corporal es condenado como origen de lo negativo. Se sospecha ahora incluso de la misma naturaleza humana corrompida por el pecado y la noción rigorista de pecado y culpa, que asocia el desnudo con el dolor y el tormento. De hecho, en el arte cristiano, el único desnudo permitido es el de Cristo en la cruz, un desnudo inseparable de las heridas, la sangre y el sufrimiento.

La cultura de la Edad Media enfatiza más aun, si cabe, en esta postura: el cuerpo debe ser ocultado y el mismo arte se llena de muertes, sepulcros y naturalezas extinguidas en un intento por mostrar que lo importantes es, por encima de todo, la trascendencia.

Fascinación por la belleza

Con el Renacimiento y el redescubrimiento de la cultura grecorromana, el desnudo vuelve a recuperar la posición que tenía en Grecia: el hombre del Renacimiento se halla fascinado por la belleza antigua y trata de integrar el arte griego sin renunciar, por ello, al cristianismo. Por vez primera podemos contemplar un Jesús desnudo, pero no sufriente ni victimista, sino heróico, al estilo de Heracles.




El desnudo moderno

Las ciudades de la primera industrialización en Gran Bretaña, Francia y Alemania vieron nacer los grandes suburbios y, con ellos, la insalubridad, las pésimas condiciones higiénicas y las consiguientes enfermedades como la tuberculosis y el tifus. Fue entonces cuando, primero en Alemania y más tarde en otros países, las gentes de las clases humildes, hastiadas de la ciudad que vivía de espaldas a la Naturaleza, empezaron a desarrollar el gozo del desnudo: excursiones campestres, lucha contra las normas sociales tomando el sol semidesnudos y bañándose en ríos y acequias… Es la corriente conocida en Alemania como Cultura del Cuerpo Libre, pioneros del nudismo centroeuropeo vinculados al movimiento germano de medicina natural nacido pocos decenios antes.




Desde la Europa Central, a principios del siglo XX, la Cultura del Cuerpo Libre se difundió en Francia bajo el nombre genérico de Naturisme. Con esta denominación, llegó el movimiento a España, lo cual provocó siempre una cierta confusión terminológica. En la actualidad, bajo la denominación de «naturista» se entiende básicamente aquella persona que sigue la filosofía global de vuelta a lo natural y auténtico, frente a lo industrial y artificial.



Nudismo en España

La Cultura del Cuerpo Libre lo tuvo muy difícil en España. No hay que ocultar que una parte importante de estos primeros nudistas pertenecía a la ideología anarquista y libertaria o simpatizaba con ella, dándose una cierta confluencia entre nudismo, anarquismo y naturismo que marcó, en parte, la evolución posterior del nudismo en España.

Con la II República llegó un espacio de libertad y, con él, el nudismo se afianzó de la mano del movimiento de la medicina natural con grupos como «Helios» (Valencia) y el grupo «Partenón» (Cataluña) promovido por el naturópata italiano Nicolás Capo. En el Madrid de los años treinta tuvo su aparición el colectivo nudista-naturista «Frutas de la Libertad».

Durante el Franquismo, la represión del nudismo corrió paralela a la represión sociopolítica. Además de la persecución de las personas de ideología libertaria, el franquismo reinstauró la moral católica tridentina y prohibió todas las asociaciones relacionadas de un modo u otro con el nudismo o la simple vida al aire libre.



En España, una de las asociaciones pioneras fue el Club Catalán de Naturismo, con sede en Barcelona, activo impulsor hasta nuestros días de la Cultura del Cuerpo Libre. Pero pronto, bajo el rótulo de Asociación Naturista, aparecieron otros centros y asociaciones en Valencia y Andalucía. A finales del siglo XX el fenómeno nudista se disparó, no sólo con la aparición de numerosas playas sino también de gran número de campings y, recientemente, incluso con la recuperación de un pueblo en la provincia de Tarragona (El Fonoll).


El bañador mental

La Cultura del Cuerpo Libre o nudismo, también denominada naturismo en los países latinos, implica un retorno a la armonía original del hombre con la Naturaleza, un retorno al tiempo en el que no existían la vergüenza ni las normas sociales. Pero esta vuelta no es simétrica ni absoluta: el nudista actual no se convierte en un cándido homínido, sino que la vuelta al nudismo se realiza gracias a la evolución cultural plena y consciente, de forma que lo corporal ahora se halla en armonía con lo mental y lo espiritual. Por esta razón, el nudismo es un estado evolucionado del ser humano. De ahí que el nudismo sea mentalmente emancipador y de ahí también que se encuentre en las antípodas del striptease y la pornografía.

Bajo las normas sociales actuales, desnudarse todavía significa mostrar morbosamente un cuerpo y unos genitales ocultos que son rechazados por el Super Ego en forma de valores judeo-cristianos y que, paradójicamente, al mismo tiempo, por la represión, pasan a ser fetiches de la obsesión meramente sexual. Frente a esta visión morbosa del desnudo lascivo, el nudismo integral propone implícitamente la superación de la excitación mental provocada por la represión social; la posibilidad de que hombres y mujeres desnudos convivan en actitudes normales mitigando o anulando el fetichismo sexual de los genitales. En el nudismo, el hombre y la mujer se despojan de cualquier actitud mental provocativa y son capaces de relacionarse más allá de antiguos valores que los condicionan.



La legislación española actual

Desde la abolición de la Ley del Escándalo Público en 1989, la legislación española no contempla como delito el nudismo. En realidad, no existe ninguna legislación que impida la desnudez en lugares públicos. No obstante, la experiencia demuestra que, a menudo, el simple nudismo es tomado por exhibicionismo o voyeurismo y entonces la autoridad suele buscar una fórmula jurídica para multar o denunciar.


Fuente: http://loquesomos.org/la-belleza-del-nudismo/?fbclid=IwAR0Bm9qRoby8J0MRxGmMc-1xaSwgAY4ATPwbTZDIj0tgjlENqfIfm9cardc

Imágenes:

Excepto la segunda, las fotos en esta publicación no son parte del artículo, provienen de Google. Si encuentras una tuya y no quieres que esté en nuestro blog, avísanos y lo eliminaremos.

Nakedu

jueves, 16 de julio de 2020

¿PLAYAS NUDISTAS O DE TRADICIÓN NUDISTA?


     Existen en este momento tres temas de hondo calado que preocupan a los gobiernos de todo el planeta que son, a saber: la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, la crisis social y económica provocada por el COVID-19 y si los carteles de las playas nudistas incluyen o no la palabra “tradición”. Como es necesario establecer prioridades y yo no puedo atender todas las preocupaciones de nuestros jefes de estado y de gobierno, voy a centrarme en la cuestión que más interés mediático y más titulares de prensa ha generado desde el Concilio de Trento allá por el Siglo XVI cuando la prensa aún era escrita: el dichoso tema de los carteles. Ojo, que no es cuestión baladí (siempre quise utilizar esta expresión, se me hace el chichi pepsicola). Y lo digo en serio (lo del chichi).

     Voy a hacer un breve resumen para aquellos que hayan desconectado la televisión en los últimos meses y sólo utilicéis el interné para enviar memes y ver cositas de adultos (que nos conocemos):

     Resulta que se ha puesto algún que otro cartel en playas de tradición nudista, es decir, en aquellas playas donde desde hace años hay gente que va a disfrutar de su tiempo libre como su madre les trajo al mundo. Por lo general hay asociaciones nudistas que han currado mucho (APLAUSOS) para lograr que las instituciones locales se tomen en serio esto del derecho al despelote. Estos carteles convierten esa tradición oficiosa en algo un poquito más oficial, porque en letras grandes y bonitas (Arial 14, seguramente) indican: PLAYA NUDISTA. Hasta aquí el relato de los hechos de manera lo más objetiva posible, la miga viene ahora, atención al siguiente párrafo porque ¡alucina, vecina!


Ejemplo de cartel
     ¿Qué se puede esperar una vez que un Ayuntamiento tiene la osadía de hacer caso a unos locos simpáticos unidos por estatutos y pone un cartel con el indicativo de “PLAYA NUDISTA” en una de las playas de su competencia? Pues quejas, obviamente, estas cosas no gustan entre las gentes de bien. Pero oh, SORPRESA, SORPRESA, que diría Isabel Gemio en la década de los noventa, las quejas no provienen del mundo textil, no, no… agárrense los machos que vienen curvas, las quejas salen de personas relevantes del activismo nudista patrio. Ay, madre, lo que le cuelga al padre, que algo nos hemos perdido: ¡nudistas en contra del trabajo de otros nudistas!

     No os preocupéis que hay argumentos muy sólidos en contra de estos carteles y yo también he venido aquí para haceros un resumen, que si os tenéis que leer todo lo que se escribe por las redes sociales en punto uno, dos, tres… y hasta el punto número milsetecientroscuarentaysiete os cansáis y lo dejáis a la mitad, que os conozco, holgazanes.

     Dicen que en España es legal desnudarse en cualquier sitio y hasta ahí estamos de acuerdo, afortunadamente estar desnudo sin hacer nada “pecaminoso” no es constitutivo de delito en nuestro avanzado y moderno país. Lo del escándalo público es cosa del siglo pasado. Otra cuestión es la sanción social o incluso el mal rato que las desinformadas fuerzas del orden nos pueden hacer pasar (ordenanzas municipales aparte). Pero, tengamos claro este punto: podemos hacerlo. Esto quiere decir que en cualquier playa de nuestro país (incluso fuera de las playas) tenemos el derecho a estar desnudos sin que nadie pueda decirnos nada, aunque todos sabemos que sí nos lo van a decir: ver artículo.

Otro ejemplo de cartel.

     Y ahí viene el problema, que algunos experimentados nudistas defensores del nudismo everywhere dicen que poner un cartel que indique PLAYA NUDISTA es un grave error, que en tal caso habría que poner PLAYA DE TRADICIÓN NUDISTA. Y de ahí viene toda la polémica, de la ausente y demandada palabra “tradición”.

     Que conste en acta que yo también, de haber podido elegir, habría puesto PLAYA DE TRADICIÓN NUDISTA, porque es posible que alguna persona que lea ese cartel piense que el nudismo es obligatorio y eso no lo queremos, que aquí no se obliga a nadie a nada. Lástima que lo más habitual sea que la gente se pase el cartel por el forro de los colgantes y se planten sus bañadores de marca ignorando totalmente tanto el cartel como la tradición.

     Ahora bien, afirmar que poner ese cartel es un grave error para la aceptación del nudismo, me parece que tiene más cuento que un cocodrilo en el Pisuerga. Algunos nos pasamos días buscando al cocodrilo y por más que nos esforzamos, la realidad es tozuda y el cocodrilo no aparece. Y si el cocodrilo no aparece, lo más probable es que sea que no hay ningún cocodrilo, porque lo que nos indica la lógica y la tradición es que en el Pisuerga, señores, nunca ha habido cocodrilos.


     Que dicen estos experimentados y respetados nudistas activistas que si plantamos un cartel que diga “PLAYA NUDISTA” en una sola playa, se va a interpretar que el resto de playas son textiles, y por lo tanto ya no nos vamos a poder desnudar donde nos salga de las pelotas. Y convierten esa interpretación de gente que interpreta mal las cosas en ley. Como si la interpretación de las gentes que leen los carteles fuera suficiente para hacer leyes y el parlamento español hubiera dejado de lado su función: legislar. Como si eso lo dijera la Constitución española, o alguna ley orgánica, o algo de todo eso que se publica en el BOE. Se saltan a las bravas la jerarquía normativa española y un cartel, señores ¡un cartel! hace ley.

Y otro ejemplo más de cartel, por si no ha quedado claro.
     Menos mal que yo además de nudista sin prejuicios también soy licenciado en Derecho y no me la cuelan, porque sino igual hasta me creo el argumento. Igual. O sea, igual. Y, como además de licenciado en Derecho soy trabajador social, voy a sacar mi lado pedagógico y explicaré, con ejemplos sencillos, por qué los carteles no hacen ley. Lo voy a hacer por puntos, que sé que eso gusta mucho (sólo tres, que yo prefiero no aburrir y que los leáis todos):

  1. Hay en muchas ciudades y pueblos de nuestro país zonas acotadas con columpios para niños con un cartel en uno de sus costados que dice, más o menos literal: “Parque infantil”. Si algún lumbreras os viene a decir que ese cartel, por interpretación extensa de sus palabras, prohíbe que haya niños por el resto de la ciudad o que sólo pueden jugar ahí, no le creáis, no es verdad. Os dirán que debería poner “Parque de tradición infantil” pero os aseguro que no es necesario.
  2. A lo largo y ancho de nuestro país hay carriles bici, que como su propio nombre indica son para que las bicis circulen por los mismos. Ya, ya sé que muchas veces los usan señoras mayores que corren más despacio que caminan, pero no son para ellas. Suele haber a veces carteles que dicen, más o menos literal (escribo de memoria): “Carril bici”. Si algún iluminao os viene a decir que ese cartel, por interpretación extensa de sus palabras, prohíbe que haya bicis circulando fuera del carril bici, no le creáis, no es verdad. Os dirán que debería poner “Carril de tradición bici” pero os aseguro que no es necesario.
  3. Hay en muchos lugares áreas especialmente habilitadas para que nuestros jóvenes y mayores jueguen a la petanca, suele haber un cartel que dice más o menos literal: “Área de petanca”. Si alguna eminencia de barrio os viene a decir que ese cartel, por interpretación extensa de sus palabras, prohíbe a los abuelillos jugar a la petanca en algún otro punto de la ciudad, no le creáis, no es verdad. Os dirán que debería poner “Área de tradición petanca” pero os aseguro que no es necesario.


     Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, vamos a intentar hacer una aclaración más respecto a los carteles, para que quede claro que los carteles no hacen ley, que simplemente informan. Observamos muchísimos carteles en lugares públicos o de acceso público que nos indican cómo debemos comportarnos, por ejemplo, que está prohibido fumar, que el uso de la mascarilla es obligatorio, etc. Os diré algo que quizá os sorprenda: no son esos carteles los que te obligan, es la ley, que por supuesto es previa a los carteles. Hay una ley que prohíbe fumar en determinados lugares y otra que obliga al uso de mascarillas en determinadas condiciones, los carteles únicamente nos lo recuerdan e incluso ¡ojo! en ausencia de los carteles, la ley sigue estando vigente y debemos cumplirla.

     Pondré un ejemplo más un tanto absurdo. Si en la plaza mayor de Villavieja de Arriba, provincia de Pontevedra, hay un cartel que dice: “En esta plaza se permite matar a quien te caiga mal”, por favor, no hagáis caso del cartel, pues os aseguro (como licenciado en Derecho que soy) que en esa plaza no se ha derogado el Código Penal que tipifica el homicidio con una pena de prisión de diez a quince años, si es doloso. Incluso aunque el mencionado cartel tenga el logotipo del ayuntamiento. Háganme caso y permítanme que insista: los carteles no hacen ley.

     Por mi parte, ENHORABUENA a las asociaciones que trabajan mucho y bien en su zona, que promueven el nudismo, que defienden los espacios que los nudistas nos hemos ganado a pulso ejerciendo junto a otros nuestro derecho a no usar ropa, enhorabuena por los logros alcanzados y por los carteles que informan que allí se vive feliz sin usar bañador, incluyan o no la palabra "tradición". Enhorabuena porque gracias a vosotros, somos un poquito más libres.

Nudistas felices pasando de polémicas absurdas
     Para concluir, una advertencia y un consejo. La ADVERTENCIA: si este artículo (Dios no lo quiera) genera algún tipo de polémica en redes no pienso entrar a debatir porque no me apetece y porque además aquí queda muy clara mi postura, me remito a la lectura detallada y comprensiva del mismo para saber lo que pienso. El CONSEJO: si me estás leyendo y estás de acuerdo con lo expuesto aquí, cuando alguien te venga con la cantinela de que los carteles que no incluyan la palabra “tradición” perjudican al nudismo, contesta a esa persona, con toda la calma del mundo: ¿que si quiere bolsa?

     Y ya no estoy. Adiós y a disfrutar del nudismo!!!

     Eladio.

lunes, 6 de julio de 2020

Estoy desnuda, sin vergüenza.

Las redes sociales nos permiten que podamos compartir ideas y formas de vida de manera sencilla y rápida y que puedan llegar fácilmente a muchas personas. De hecho, estas herramientas son muy beneficiosas para poder divulgar nuestra filosofía de vida nudista, donde el cuerpo humano desnudo es el centro de este estilo de vida.

En el blog, además de tratar de explicar y argumentar con palabras lo que es el nudismo, también nos gusta argumentarlo con fotografías pues, como ya publicamos anteriormente, nada describe mejor que una imagen lo que somos y en qué creemos.

Mostrar fotos de una simple desnudez ayuda a evitar su equiparación con cualquier tipo de actividad sexual, además de favorecer la aceptación del propio cuerpo.   

Aunque posiblemente este video está enfocado hacia otras actitudes diferentes y malintencionadas, los nudistas también debemos de tener en cuenta que, a la hora de publicar cualquier fotografía tomada por nosotros, hay tener cuidado y tener la autorización de toda persona que aparezca en ella para que su publicación no pudiera tener desgraciadas consecuencias para ella.





En 2019, para el festival de cine Nikon, Alexandra Mignien produjo "Je suis nue", su primer cortometraje (menos de 3 minutos), considerado "poderoso en un tema esencial".  "Esta pequeña película aborda imaginativamente un tema del que hablamos muy poco. Y es muy exitoso”, comenta Axel Leclercq en positiv.fr .



¿Por qué esta mujer, interpretada por Laura Léoni, aparece desnuda de la mañana a la noche? Para obtener la respuesta a esta pregunta, debes ver este cortometraje hasta el final. "Estoy desnuda" aborda, con talento, inteligencia y creatividad" un flagelo moderno cuyos estragos aún son insospechados ".






Mal uso, internet y las redes sociales son armas capaces de destruir vidas. Esto es lo que dice esta película. Publicar fotos o videos de una persona desnuda sin su consentimiento es violento. Un recordatorio esencial, en un momento en que este tipo de fenómeno parece estar aumentando.






Para Télérama , “estoy desnuda trata directamente el sentimiento de vergüenza que invade a las personas que son sus víctimas, principalmente mujeres. Desde los primeros planos, la incomodidad se instala y persiste a lo largo de este breve video. Vemos a una joven caminando desnuda en su casa, luego en la calle, en la oficina y por la noche, sin que nadie la mire. Un cuerpo cuya intimidad revelada en las redes sociales está metafóricamente desprovista de identidad. Por su brevedad y su tema, el video puede hacer pensar en una campaña preventiva. En cualquier caso, nos gustaría que todas estuvieran bien pensadas ​​y fueran tan impactantes". El jurado del Festival Frames le otorgó el Premio #EllesfontYouTube el 22 de septiembre de 2019.

Vea el cortometraje aquí .




Fuente: http://naturisme-hebdo.fr/index.php/2020/02/22/je-suis-nue-sans-honte/
Traducción: Deepl.