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miércoles, 16 de junio de 2021

Los nuevos años 20, ¿la década del nudismo?

Según la RAE, cada década comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0. Eso quiere decir que en este 2021 estamos estrenando década y un cambio de década no es cualquier cosa. De hecho, importantes acontecimientos de la historia se han identificado por la década en la que ocurrieron: los felices años 20 o la movida de los 80 son solo un par de ejemplos. Noticias de pandemia aparte, que nos han hecho olvidar guerras, hambrunas y otros problemas humanitarios que no tienen vacuna a día de hoy y después de mucho tiempo, creo que el cambio de década puede ser un buen momento para hacer algunas reflexiones. Y reflexionando llegué a la conclusión de que podemos tener por delante una gran década para el nudismo. Eso sí, seguramente vaya a ser un nudismo diferente al que conocíamos: un nudismo más abierto e integrador, más igualitario y global, más digital y conectado. Y para defender esta afirmación me detengo en algunas tendencias y valores que están adquiriendo un mayor protagonismo en los últimos años y donde el nudismo tiene mucho que aportar:


Sustentabilidad. Es un hecho que tenemos que cambiar la manera de relacionarnos con nuestro planeta. ¿El cambio climático es un proceso natural o ha sido provocado por el hombre? La respuesta se lo dejo a los que saben más que yo sobre el tema, pero lo indudable es que los recursos que nos ofrece la Madre Tierra son limitados y al paso que vamos no nos durarán mucho. Por eso, muchos hemos comenzado a intentar realizar un cambio que no solo afecta a nuestra conducta diaria, como reciclar más o modificar nuestra alimentación, sino que también se refleja en una conexión mucho más directa y cercana con nuestro entorno. Disfrutar de un baño desnudos en la playa o hacer yoga sin ropa en mitad del bosque pueden ser grandes momentos en los que desarrollar ese vínculo con la naturaleza y entender que somos parte de un todo (un todo en el que, por cierto, hay poca ropa, pues esta no deja de ser un invento del humano).


Igualdad. El movimiento feminista ha ganado una gran fuerza en los últimos años y con él, implícitamente, algunas ideas como la descosificación del cuerpo humano y la mirada no sexual del desnudo. Acertadamente, han puesto la atención en quien mira y la han quitado del cuerpo en sí. Además, muy ligado a estos movimientos han crecido también otros que defienden el amamantamiento público o luchan contra la censura del topless, incomprensiblemente tan perseguido hoy en las principales redes sociales. Y hablando de igualdad, no me quiero dejar pasar la lucha contra el racismo y las preguntas que desde algunos colectivos nudistas ya se están haciendo; por ejemplo, ¿por qué tradicionalmente en clubes o lugares nudistas solo se veía gente de raza blanca? El nudismo es, por excelencia, un colectivo integrador donde el respeto hacia los demás comienza por la aceptación de uno mismo y creo que esta premisa será fundamental para avanzar como sociedad. Sin ropa nos damos cuenta de que son menos las diferencias que pensábamos que podían existir entre unos y otros, y a la vez apreciamos la diversidad que nos hace únicos a cada uno de nosotros.



Internet. Después de mucho debate en los últimos años sobre cómo trabajar el nudismo en internet, algo está cambiando. Los nudistas empiezan a hacer un uso más abierto de las redes sociales y a aprovechar los límites u oportunidades que estas les ponen (y no solo quejarse de ellos). Además, se ha ido más allá del contenido y se empieza a cuidar también el continente, con diseños más atractivos y formatos actualizados. Han surgido los primeros "influencers" nudistas como Héctor Martínez o los Naked Wanderings con un reconocimiento que traspasa fronteras y, de alguna manera, los convierte en caras visibles y líderes de un colectivo global. Por otro lado, después de la novedad de la aparición de la red y su uso común empezamos a quitarle importancia a ciertas cosas. Antes, la idea de compartir o que nos robasen una foto desnudos y la publicaran en internet podía aterrarnos; hoy la gran cantidad de fotos y contenido que hay las hacen efímeras. De alguna manera, creo que le vamos perdiendo el miedo a mostrar ciertas cosas en la red, y eso puede ser bueno también para el nudismo. Y otro punto: la red nos ha acercado. Muchos nudistas que antes podían sentirse extraños en sus entornos sociales ahora tienen más cerca que nunca a otros compañeros y amigos de activismo. Este aspecto fortalecerá el sentimiento de comunidad y ayudará a difundir el nudismo a nuevos interesados en esta práctica o forma de vida.


Transformación interna. Siguiendo con el último punto del motivo anterior, se puede ver que de los viejos clubes, asociaciones y federaciones se está pasando a iniciativas individuales o de pequeños grupos, pero conectadas entre sí (ahí están los zooms o entrevistas de gente de Cantarriján, por ejemplo, con Héctor Martínez o la federación irlandesa). Además, creo que habrá un relevo generacional y geográfico, pues en países de América latina, por ejemplo, están creciendo los eventos y foros nudistas impulsados además por gente joven. Internet ha ayudado a darnos cuenta que los nudistas no somos tan extraños ni estamos tan solos y que hay vida y movimiento más allá de la asociación de nuestra ciudad o región. Las decisiones del colectivo nudista no las toma ya un presidente o una junta directiva, ahora todos somos nudismo y todos participamos del mismo.


Hay mucho trabajo por delante y tiempo aún para conseguir la normalización del nudismo que a todos nos gustaría, pero sin duda esta década puede ser muy positiva para ello. Sin ir más lejos, algunos sociólogos ya advierten la llegada de unos nuevos felices años 20 a consecuencia del encierro y la crisis por la que hemos atravesado en el último año, y ello sería un argumento más a favor de que esta década puede ser una gran década para el nudismo. Y tú qué piensas: ¿hay futuro para el nudismo?


Antonio

Las fotos en esta publicación provienen de Google. Si encuentras una tuya y no quieres que esté en nuestro blog, avísanos y lo eliminaremos.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Ser un ángel.




Francesca Woodman. Autorretrato


Hace unos días, casi de casualidad, descubrí la obra de una interesante fotógrafa del siglo pasado: Francesca Woodman

Francesca Woodman. Foto: Stephan Brigidi.



Me llamó la atención porque uno de los principales temas de su obra era el desnudo y además en la mayoría de ocasiones tenía a ella misma como modelo. Algo poco común en plena época de la década de los 70.

Francesca Woodman. ‘Me and my roommate’ (Yo y mi compañera de habitación), Boulder, Colorado. 1976.


Francesca Woodman nació en 1958 en Denver, Colorado. De padres artistas, pasó largas temporadas de su infancia y juventud en Italia, donde comenzó su obra. En 1979 se trasladó hasta Nueva York para consolidar su trayectoria como fotógrafa. Sin embargo, las cosas no le salieron como esperaba y acabó cayendo en depresión, lo que le llevó al suicidio en 1981.

Francesca Woodman. Autorretrato.


No obstante, dejó una importante obra en la que predominan las fotografías cuadradas en blanco y negro con un halo de misterio. Sus fondos suelen ser casas o construcciones semiabandonadas con elementos sencillos como espejos o sillas y el elemento central de su obra fue el cuerpo femenino. ¿Qué quería transmitir con ello? Es díficil saberlo con certeza, pero creo que antetodo era una manera de conocerse a sí misma. Un acto de liberación, de expresión, a través del arte y la fotografía que dejó auténticas obras maestras.  

Francesca Woodman. Autorretrato.




































Cuando era aún una adolescente realizó una de sus series más populares. En esas fotografías aparece junto a un hombre adulto, de complexión robusta, en diferentes escenas. Una adolescente y un adulto, ambos desnudos, encerrados en un estudio. Aquello podría no haber gustado a cualquier padre de familia. Sin embargo, los de Francesa supieron que en aquello no había nada sexual (1) y la naturalidad y elocuencia de las fotografías así lo demuestran.



Creo que será difícil descifrar al completo la obra de Francesa Woodman, pero buena parte de su valor reside en ello. Mientras tanto, tienen una buena oportunidad de disfrutar de sus fotografías en la muestra que bajo el título “Ser un ángel”, está abierta hasta el 5 de enero de 2020 en la Fundación Canal (2), Madrid, con entrada libre.

Francesca Woodman. Autorretrato con silueta en harina.

viernes, 16 de agosto de 2019

Los revolucionarios del desnudo: hacia un mundo mejor.


¿Llevamos la revolución en la piel?
     Las revoluciones, más allá de conseguir el objetivo de sus promotores, siempre han provocado cambios. Hace dos mil años, un hombre llamado Jesús de Nazaret determinó el futuro de Occidente, más allá de la fe de cada uno, hasta el punto de que nuestro calendario viene determinado por su nacimiento. Bastantes siglos después, la Revolución Francesa instauró las bases de las democracias modernas y su separación de poderes. 
     La Revolución Industrial convirtió una sociedad rústica en otra maquinizada, que fue la fase beta de nuestra sociedad actual a través del crecimiento exponencial de la tecnología y la ciencia. Son solo tres ejemplos de revoluciones que, desarrollándose a nivel local, tuvieron repercusiones globales y cambiaron el mundo que habitamos hoy nosotros.

"Metáfora de la revolución industrial". Daniel Romero. México.
     
     Hoy, varios movimientos sociales pretenden provocar sus particulares revoluciones. El movimiento ecologista exige que el concepto de sustentabilidad se convierta en acciones reales. Los movimientos LGTB o los que luchan contra la discriminación racial alzan su voz contra los gobiernos de distintos países que ponen en riesgo los avances alcanzados en el reconocimiento de derechos y libertades. Los anticapitalistas, por su parte, están cada vez más asediados contra el sistema de consumo y la precariedad laboral que algunos llaman economía colaborativa. ¿Tienen relación entre sí estos movimientos o están relacionados sus activistas? La respuesta es, como norma general, negativa. Tal vez, a nivel particular, algunos de sus activistas representen ciertos intereses comunes de varios de esos movimientos. Pero como tal, o como principales organizaciones que los representen, las relaciones son escasas y el cambio social difícil por el momento.



Nudista iniciando... ¿su propia revolución?
     Sin embargo, hay un colectivo que une, de manera expresa o tácita, muchas de sus principales reivindicaciones. Se trata del nudismo. El nudismo es, por definición, radical y revolucionario. Se trata de un movimiento antagónico en sí mismo. ¿Hay hoy un movimiento más natural y a la vez controversial que el nudismo?
     Probablemente la respuesta, en este caso, también sea que no. Y en esa contradicción radica su valor revolucionario. Nacemos desnudos, como cualquier otro animal. Sin embargo, rápido nos comienzan a vestir. Más tarde nos enseñan a sentir vergüenza. Y cuando somos adultos, nos prohíben la desnudez. El motivo bien pudiera ser el peligro que puede representar el nudismo para las bases de la sociedad actual. Como nudistas, no entendemos la ropa como parte del lenguaje no verbal que nos da estatus y fomenta el consumismo. Sin ropa, nuestro color de piel da igual porque nos damos cuenta de que somos iguales. Y el morbo de la sexualización con la que nos bombardean a diario desaparece, dándole al sexo el lugar que merece, ni más ni menos, en el ámbito privado. Desnudos desaparece la discriminación por condición de género, sexo o raza y somos más libres y sustentables.


Nudistas por un mundo mejor.

     Es por eso que cuando un nudista se dispone a pasar un rato de tranquilidad y conexión con la naturaleza, al desnudo, sin quererlo está dando un gran ejemplo. Y eso conlleva también una gran responsabilidad. Cada uno de los nudistas lleva en sí mismo un auténtico revolucionario que busca un mundo mejor. Y el mundo, para ser mejor, necesita de más nudistas.

Antonio.


martes, 26 de marzo de 2019

El censor antinudista

    


    Son numerosos los estudios que determinan y demuestran que los niños que crecen y se educan en entornos nudistas/naturistas son niños que desarrollan tanto una autoestima positiva hacia sí mismos como un mayor sentido del respeto hacia su propio cuerpo y hacia los demás.

     Pero no me quiero detener en los beneficios de la crianza en ambientes nudistas.

     Aunque el nudismo ha estado más o menos aceptado en distintas culturas y civilizaciones a lo largo de la historia, es indiscutible que hoy en día el nudismo es visto como algo negativo, algo de lo que hay que avergonzarse y lo peor es que haya gente que piense que tiene el deber de denunciar y perseguir el nudismo por considerarlo una aberración.

     Y es que hay que reconocer que los censores se han currado muy bien su plan para que cada uno de nosotros les hagamos el trabajo sucio y así vayamos por la vida recriminando y ridiculizando a los demás en nombre de una supuesta buena moral.

     Entonces ¿cómo hacemos los que creemos en el nudismo como filosofía de vida para que nuestros hijos crezcan y aprendan unas serie de valores que la sociedad en general detesta?




     Cada padre y madre queremos lo mejor para nuestros hijos hasta el punto de que seguramente los meteríamos en burbujas para aislarlos de tantas cosas que no nos gustan de esta sociedad; pero resulta que esas burbujas son muy permeables tanto para lo bueno como para lo malo.

     Vale, acepto que vivimos en sociedad y que como seres sociales es un error vivir aislados en nuestro mundo ideal.

     Ahora bien, qué pasa cuando a mi hijo, que está en una etapa crucial de desarrollo de su personalidad y su autoestima, le empiezan a llegar una serie de comentarios negativos hacia diferentes partes de su cuerpo, por no decir que simplemente  se lleva una regañina o llamada de atención delante de los demás compañeros sin importar el mal trago que le puedan hacer pasar.

     Seguro que muchos adultos recordamos algún episodio del estilo y esto no es gracias a tu buena memoria; esto es porque lo que realmente ocurrió fue una experiencia negativa contra la que no tenías ninguna herramienta para defenderte y lidiar contra ella.

     Y ese es el punto de mi reflexión, ¿quién te ha pedido que ejerzas de censor antinudismo para mi hijo?



     Seguro que hay mil formas de pedir a un niño que deje de hacer ciertas cosas, pues hay lugares y momentos en los que no es oportuno hacer determinadas actividades. Aprendamos entonces a hablarles con más respeto, porque no nos podemos imaginar el daño que nuestra regañona inocente (para nosotros) puede hacerle en el día de mañana.

   Hacer sentir vergüenza a las personas, ridiculizarlas cuando nos creemos  que las estamos educando, no hace otra cosa que mermar su autoestima y generar una serie de complejos y dificultades que explican muchos problemas de nuestra sociedad actual.

     Así que la próxima vez que sientas crecer a tu censor antinudismo en tu interior, respira.

     Así que la próxima vez que vayas a la playa y veas a niños y adultos desnudos, respira.

     Respira, que no necesitamos hacernos la vida más difícil entre nosotros.


     Aprendamos que el nudismo es respeto, respeto hacia uno mismo, respeto hacia los demás y tolerancia, valores que hoy en día nos hacen muchísima falta.


     Che Quevara 

martes, 16 de octubre de 2018

A la playa en familia



     Es curioso cómo para atacar a las personas que practican el nudismo uno de los argumentos que se esgrime es la catalogación de que ese lugar es una playa familiar. Desde que comencé a frecuentar playas de tradición nudista y mucho antes de formar yo mi propia familia con mi pareja, siempre me llamó la atención este argumento, pues muchas eran las veces en las que estando nosotros dos solos en la playa, desnudos por supuesto, se colocaban cerca de nosotros familias con niños pequeños. Normalmente estas estaban compuestas por una pareja y uno o dos críos de pocos años. Lo más común es que todos se desprendieran de sus bañadores y pasaran el día entre juegos, risas y alguna discusión entre los hermanos. 


     Y ya entonces, a veces, reflexionaba en torno al comportamiento de los niños en una playa textil y una nudista y siempre llegaba a la misma conclusión: es la misma. Un niño, cuando llega a una playa, en lo único que piensa es en jugar con la arena, si hay más niños y congenian se unen en sus juegos y si tiene hermanos se pelea y juega con él igual que en otro sitio y le importa bien poco todo lo que le rodea. Un niño en una playa se baña, se revuelca por la arena y mancha a todos los que le rodean. Anda por la toalla llenándola toda de arena y luego cuando se quiere sentar te dice a ti, el adulto, que la sacudas. Un niño en la playa chilla, se niega a comer o come como si no hubiera un mañana y ya está. A los niños todas esas cargas morales que tenemos instaladas los adultos les importan poco, siempre que no se las hayamos instalado nosotros en sus cabezas.

     Con el paso del tiempo, yo he formado una familia. Mis hijos en este momento son pequeños, uno tiene seis años y la otra tiene dos. Ven a sus padres desnudos por casa desde que nacieron, no nos escondemos porque ellos estén delante y no perciben el cuerpo desnudo como algo que haya que esconder. Las playas nudistas no pueden catalogarse como lugares en los que no hay niños porque simplemente es incierto. Las familias nudistas existen y vamos a la playa como cualquier hijo de vecino, cargados con la sombrilla, la nevera con las bebidas, las sillas, las toallas, las cremas protectoras, las palas o la pelota y el cubo con la pala y el rastrillo, la fiambrera con los filetes empanados y la tortilla de patatas, que nadie sabe por qué pero en la playa sabe a gloria bendita aunque esté llena de arena. Y hacemos lo mismo que los demás, nos bañamos, nos tumbamos y observamos a los que nos rodean.



     El problema está en la mente del que mira, esa es la realidad en la mayoría de los conflictos que hay en la sociedad actual. El que ve como distinto al otro por su color de piel, por su sexo, por su religión, por su elección sexual o por ir desnudo o tapado en la playa y sólo por eso lo tilde de malo. Un niño al nacer está libre de prejuicios de todo tipo, incluido el nudismo. Hasta cierta edad los niños no entienden la diferencia que hay entre un niño y una niña, un hombre o una mujer. Ellos sólo ven a la persona y dentro de esta categoría sólo les interesas si eres alguien con quien jugar.

     De modo que decir que en la playas en las que haya gente desnuda no debe haber niños o al contrario es un absurdo, si tenemos en cuenta que a ese ser al que creemos estar protegiendo escondiendo la verdad de cómo somos sin ropa, en realidad le estamos frenando para la comprensión de esa realidad, que no es otra que la de que somos seres sexuados y que cuanto mejor nos conozcamos y más nos respetemos, mejor irá el mundo.

Macarena



Imágenes:

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jueves, 26 de julio de 2018

¿Pero delante de los niños?

Hoy me enfrasqué en una conversación que podría haber etiquetado como “diálogo de besugos”, una de esas que suelo evitar para que mi tensión arterial no se ponga por las nubes, en esta ocasión por lo visto, mi otro yo me llevó en volandas por encima de todo lo demás a participar para aclarar y acabar con ciertas falsas ideas sobre el nudismo. 

Quien me conoce sabe que soy nudista empedernido prácticamente desde siempre, de pequeño aprovechaba cualquier momento en el que me encontrara solo para despojarme de la ropa y sentir esa sensación de bienestar tan agradable. A día de hoy nada ha cambiado con respecto a ese sentimiento y disfrutar la desnudez en familia, con amigos, en privado o en espacios públicos, es para mí vital. 

Hace unos días tuve el placer de compartir con un amigo una excursión nudista de cinco horas por el lecho de un río. Una de tantas que hacemos en cualquier estación del año siempre que el tiempo acompañe y podamos sincronizar nuestras agendas, descubrir algún algún sendero de montaña nuevo o trillar esa pista forestal poco transitada de otras veces.


Fotografía cedida por ajspimentel. Esta foto tiene derechos de autor
Me encanta la fotografía y como a la mayoría hoy día, compartirla en las redes sociales, así que no solo los familiares y los amigos más cercanos (compartan o no este estilo de vida), están al corriente de mis inclinaciones en cuanto a la desnudez, también lo están conocidos directos o indirectos, míos o de los que me rodean.

Fotografía cedida por asjpimentel. Esta foto tiene derechos de autor
La conversación a la que me refiero comenzó después del entrenamiento en el gimnasio. Alguien que ya había visto mis fotos de la excursión me preguntó si aprovecharía el fin de semana para hacer algún paseo desnudo y obviamente, conocidos o no tan conocidos giraron la cabeza, unos para saber y otros para comprender. De entre ellos, alguien con quien ya traté de hacerle entender en otra ocasión, que el nudismo no es más que una posibilidad más, sonrió y sin maldad me repitió que eso no puedo hacerlo, que no puedo ir “en pelotas por la vida” como si nada, sobre todo si lo hago en presencia de menores, que ellos no están preparados y son impresionables, además, sus padres no tienen porqué tolerar mi actitud, así que lo más probable es que denunciaran en el acto y llegado el caso, cualquier día me detendrán por ello las autoridades... 

Obviamente se puso las manos en la cabeza cuando supo que mis hijas estaban más que habituadas a ver desnudos. De nuevo, igual que la vez anterior, alabó mi actitud y mi estilo de vida, eso de estar siempre sin ropa y llevarlo a límites que él jamás se hubiera planteado como: cocinar, demoler un muro, trabajar la jardinería, pintar, celebrar un cumpleaños o comer las uvas en nochevieja sin más complementos que una pajarita... Pero añadió que como jefe de policía que es, si estuviera de servicio el día que le llegara una denuncia, no tendría más remedio que actuar en consecuencia.

Traté de hacerle entrar en razón, de explicarle que el hecho de estar desnudo incluso en un espacio público, no conlleva sexualidad alguna y no es motivo para detener a alguien, pero insistió en que la ley le permitiría hacerlo. Tras esto, por segunda vez insistí en que me mostrara la ley donde se amparaba para poder hacerlo. Con bastante brío y un poco de “te vas a enterar de una vez por todas”, se fue a su teléfono y le pidió a Siri que le buscara el artículo 185 del Código Penal, donde habla del Delito de Exhibicionismo y salió lo siguiente:  

CAPÍTULO IV 
De los delitos de exhibicionismo y provocación sexual
Artículo 185 
El que ejecutare o hiciere ejecutar a otra persona actos de exhibición obscena ante menores de edad o personas con discapacidad necesitadas de especial protección, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.” 

Por fin y tras releerlo varias veces, concluyó que efectivamente, estar desnudo no se puede considerar “Exhibición obscena” y que si no hay provocación sexual delante de menores o personas con discapacidad, no podría detenerme... ¿Porqué a veces somos tan obstinados? 



Tras eso, añadí que la derogación del delito de “Escándalo Público”, se aprobó en el Congreso en 1988 y fue cuando se modificó la ley para dejarla tal cual sigue en nuestros días.

Con esto no estoy invitando a nadie a salir de su casa desnudo a pasearse por la calle más importante de su ciudad, ni siquiera a quitarse el bañador en una playa sin tradición nudista, simplemente trato de hacer entender a ciertas personas que ”nudismo”, no tiene nada que ver con “exhibicionismo y provocación sexual”. 

En fin, que hacer campaña no es mi prioridad, pero ante este desconocimiento no pude evitar dejar las cosas claras, quién sabe, quizás llegado el caso, él pueda transmitir a los que le rodean y con quienes trabaja, una mejor interpretación del artículo 185 CP o al menos no me volverá a decir sonriendo... Cualquier día te van a detener.


Ángel