viernes, 21 de junio de 2019

Aprisionado en la ropa


Me ha parecido muy interesante este artículo que compartimos hoy, porque exterioriza y pone de manifiesto muchos pensamientos y sentimientos que, en mayor o menor medida, experimentamos todos los que consideramos el nudismo como una parte muy importante de nuestra vida.

Un hombre adicto a estar desnudo dice que usar ropa hace que su piel se "abrase"

Kyle odia usar ropa y no quiere sentirse diferente por estar desnudo (Imagen: MDWfeatures / Kyle Durack)












Kyle Durack, un actor y productor de British Columbia, Canadá, dice que es adicto a la desnudez. 

El joven de 27 años siente una aversión tan grande a la ropa y dice que cada vez que la usa, hace que su piel se "abrase". 

Cuando era niño, Kyle esperaba a que sus padres se fueran a la cama antes de quitarse la ropa. Ahora lo hace donde puede, ya sea entre otros nudistas o no. Insiste en que después del shock inicial, la gente se adapta rápidamente a él y piensa que el nudismo debe aceptarse como una opción de estilo de vida pública. 

A lo largo de su vida, Kyle se ha fascinado cada vez más con la comunidad nudista y comenzó a hacer más cosas al desnudo. Ahora odia la sensación de cualquier ropa, pero tiene que usar ropa para trabajar, por desgracia. A menudo, mientras trabaja, anhela desnudarse en algún lugar y estar en su estado natural.

Dice que su piel se "abrasa" cada vez que tiene que usar ropa (Imagen: MDWfeatures / Kyle Durack)


"Siempre me encantó estar desnudo, pero para mí no es realmente una opción", dijo Kyle. "Si estoy mucho tiempo sin estar el suficiente tiempo desnudo, mi piel se empieza a abrasar, y mi mente se convierte en un disco rayado, insistiéndome en que me quite la ropa. Encontrar un lugar seguro para desnudarme se convierte en mi principal objetivo".  

'Cuando era adolescente pensé que algo andaba mal en mi, y recuerdo que buscaba en Google a las personas que son adictas a estar desnudas para intentar encontrar algunas respuestas. "Pero en ese momento, estaba demasiado condicionado por la vergüenza corporal para poder aceptar que era nudista, aunque definitivamente lo era".


Dice que su piel se arrastra cada vez que tiene que usar ropa (Imagen: MDWfeatures / Kyle Durack)


Añadió que cuando está desnudo, está más relajado y su cuerpo puede respirar. 'Puedo sentir el aire en mi piel y sentir la textura de diferentes superficies en lugar de la misma tela frotándome todo el día. 'En casa, siempre estoy desnudo. Me encantaría estar desnudo durante todo el día fuera de mi hogar, pero desafortunadamente, la sociedad no acepta el nudismo como una opción de estilo de vida pública apropiada ".

Él piensa que el nudismo debe ser aceptado como una opción de estilo de vida pública (Imagen: MDWfeatures / Kyle Durack)

Kyle señala que si se vistiera totalmente de negro o llevara piercings en el cuerpo o ropa de mujer, las personas no podrían objetar tanto como lo hacen con la desnudez. "Pero si mi elección de vestido es no ponerme nada y estar cómodo, me podrían arrestar". Algo está muy mal con eso en un supuesto "país libre". Aunque sus padres no tienen ningún problema con eso, Kyle admite que algunos de sus amigos se han negado aceptar su estilo de vida nudista.

Tiene que usar ropa para trabajar, pero no puede quitarse (Foto: MDWfeatures / Kyle Durack)


Pero ha hecho otros buenos amigos entre la comunidad nudista que él siente que es más abierto e igual entre ellos que los vestidos. 'Nadie tiene nada que ocultar y todos son completamente iguales. Lo hace para crear grandes amistades ', agregó. 'Hay una cierta moralidad en la comunidad nudista, todos se aceptan como son. No importa cuál sea su tamaño, la vergüenza del cuerpo está muy mal vista a pesar de todo. 'Creo que el mundo podría usar un poco más de esa perspectiva. "No hay diferencia con hablar con un nudista que hablar con una persona que usa ropa. Siguen siendo personas, solo se puede ver toda su piel. Al final del día, la piel es solo piel '.


Fuente:
https://metro.co.uk/2019/05/13/man-addicted-to-being-naked-says-wearing-clothes-makes-his-skin-crawl-9515366/?fbclid=IwAR272YhSBhwdf9rn9HIzPRqDIk29_dOkRf7rpfnQhcs_87cfWCBr5iQYD7I

Traducción: Google Translator


martes, 11 de junio de 2019

La verdad desnuda, por José Tándem

La exposición fotográfica ‘La verdad desnuda’, de José Tándem, ha sido expuesta en la sala L del Centro de Arte La Recova, en Santa Cruz de Tenerife, España.


El autor, José Tándem


Ahora, cuando las redes sociales nos muestran personas estéticamente intachables gracias a elaborados filtros de procesado de la imagen y en un momento en que la imagen visual ha cobrado vital importancia, esta exposición fotográfica desafía las retinas de los espectadores y nos insta a que seamos capaces de reconocernos sin retoques, tal como somos, independientemente de las estrechas cinturas, largas piernas y nada de celulitis o de marcas en la piel.



Cuerpos normales que marcan la evolución del tiempo con sus arrugas, sus estrías, sus cicatrices de la vida. Cuerpos tatuados, con sobrepeso, operados para modificar lo que la naturaleza les negó, cuerpos que muestran cambios de género, cuerpos de madres gestantes o de personas muy delgadas o cuerpos de década en década desde los 18 hasta los 72 años. Así de variado, como la vida misma, es el paisaje humano que nos presenta ‘La verdad desnuda’.



El proyecto de José Tándem (Las Palmas de Gran Canaria 1967) resultó elegido para la Bienal de Fotografía de Tenerife con una gran acogida entre decenas de proyectos de diferentes países y cuenta en las redes con referencias nacionales e internacionales de movimientos que apoyan el cuerpo real como una parte de la necesaria aceptación del tal como somos.



“En estos tiempos -indica Tándem- “todos sabemos que las fotografías de una portada de moda, por ejemplo, están absolutamente retocadas en la mayor parte de los casos. Sabemos que esa persona que se nos muestra no es real sino que ha sido procesada por medios técnicos que son capaces de modificar cualquier cosa. Aún así queremos ser como esa persona ideal pese a que somos conscientes de que no existe. Evidentemente, nunca lo conseguimos y en algunos casos, mucho más en las personas más jóvenes, el no llegar a ese ideal causa una frustración que puede derivar en otras muchas cosas”.



El artista pretende que todo el mundo encuentre en esta muestra un cuerpo como el suyo, de forma que vayamos perdiendo el miedo a la dictadura del Photoshop, “cuyo uso me parece ideal cuando lo que trata no es de cambiar a la persona hasta convertirla en una desconocida”, expone el autor, indicando que este tipo de excesos está teniendo también su respuesta entre famosos y habituales de las revistas.


Una de las modelos del proyecto lo definió como “la elaboración de un mapa del cuerpo humano” y así lo evidencia la pieza principal de seis metros compuesta por 450 fotografías de todos los cuerpos que pasaron por el estudio del fotógrafo.



Pero la muestra cuenta igualmente con un alto componente social, añadió, como “cuando la cámara te da la posibilidad de mostrar un montón de aspectos del ser humano que generalmente son tabú, como la mujer que ha pasado por un cáncer de mama y lleva en su cicatriz todo un debate sobre la femineidad que los hombres no llegamos a comprender. O cuando un transexual te cuenta y puedes observar que efectivamente ha nacido en el cuerpo equivocado y te imaginas el duro proceso de aceptarse a si mismo o cuando una persona te muestra todo eso que esconde por miedo a un rechazo porque no es consciente de que finalmente todos somos iguales, es cuando notas que el trabajo ha merecido la pena”.

El cuerpo equivocado


‘La verdad desnuda’, el mapa del cuerpo humano que realmente somos, estará abierta para todos los públicos con sus imágenes de cuerpos sin ropa lejos del sensacionalismo.






Fuente:

Fotografías: 
Todas las imágenes de © José Tándem, de su trabajo "La verdad desnuda"

Puedes obtener más información visitando su Web o Facebook

jueves, 6 de junio de 2019

Desnúdate, tenemos que hablar.


Estaba leyendo en estos días un artículo que cayó en mis manos y donde se hablaba de todas las cosas que hace la gente para ocultar su cuerpo. Decía la protagonista de esa historia que se había pasado la vida haciendo caso a estilistas y asesores de imagen donde le recomendaban un tipo de prendas para disimular las caderas, o para la barriga, para parecer más alta o más delgada. Distintos tipos de maquillaje para disimular o resaltar sus facciones. Que si un sombrero determinado o hasta joyería específica para realzar una parte del cuerpo.


Comentaba la autora del artículo que un día de repente en una charla de amigos sale el tema y le dicen que todo eso no tiene sentido, que estar desnudos es la mejor experiencia. Que para ellos es su estilo de vida y que no les importa que se vean los michelines, los pechos caídos o muy pequeños, la barriga, las manchas de la piel y hasta las cicatrices que la vida ha ido imprimiendo en sus cuerpos. Todo eso no significa nada cuando uno está disfrutando de estar desnudo y en paz con su propio cuerpo, que es el que tenemos y el que debemos valorar.

Después de defender sus razones de estética, de pudor y de decoro, no dejó ella de darle vuelta a lo que sus amigos le habían contado y fue creciendo esa sensación de curiosidad que muchos hemos tenido en algún momento.

El verano siguiente aceptó ir a una playa nudista con sus amigos y si bien en un principio le costó quitarse la ropa y los complejos, finalmente lo hizo.

Esta mujer que probó y repitió experiencia es ahora una ferviente defensora del nudismo, le cambió la vida, sus valores y sus prioridades cambiaron y, quien lo diría, ya no oculta su cuerpo no solo a la mirada de los demás sino a la suya propia.

La grandeza del nudismo y como hace que todo adquiera su verdadera dimensión es el relativizar. Si nos comparamos con los cuerpos de revista siempre encontraremos algo que nos falta o nos sobra, pero allí es donde debemos recurrir a nuestra objetividad y poner en la balanza nuestro bienestar y lo que importa de verdad.


Cuando estamos desnudos junto a nuestros amigos o nuestra familia somos nosotros mismos, lo último que uno se fija es el cuerpo de los demás.

Me contaba un amigo una anécdota que le sucedió en un encuentro de nudistas donde conoció a una mujer con la que estuvo hablando un tiempo y a la que recordaba perfectamente, como también las cosas que habían comentado y los temas tratados. Días después cuando vio unas fotos del encuentro, se dio cuenta que esta señora estaba operada de un pecho y que le faltaba, solo tenía una gran cicatriz.  Él estuvo frente a frente con esta persona y no se dio cuenta del detalle.

Esta es solo una anécdota, pero los que estamos acostumbrados a frecuentar lugares donde la gente se desnuda cómodamente sabemos que es así. Nadie está pendiente de tus pechos, ni de tu sobrepeso o de tu pene pequeño. Solo importa que estas con tus amigos y amigas, que eres tú mismo sin barreras y lo principal, que tu estas a gusto con tu cuerpo.

Qué duda cabe que la mayor parte del tiempo lo pasamos vestidos, ya sea porque nuestra vida social lo requiere o por las inclemencias meteorológicas o simplemente porque también nos gusta la ropa. Esto no quiere decir que debamos negar nuestro bello cuerpo, y tan bien como nos vestimos podamos desvestirnos sin complejos.

Así es que ya lo sabes, la próxima vez que nos veamos, tal cual lo diría S.N.E.M. a quién sigo en su página: ¡desnúdate, tenemos que hablar!

Quique



Imágenes: 
Algunas de las fotos en esta publicación provienen de Google. Si encuentras una tuya y no quieres que esté en nuestro blog, avísanos y lo eliminaremos.

domingo, 26 de mayo de 2019

La Cala del Pino



Cala del Pino












La Cala del Pino se encuentra en la parte más oriental de la provincia de Málaga, en Maro, a unos 6 km al este de Nerja dirección hacia Motril. Se encuentra situada entre la playa de Las Alberquillas y la Torre del Pino, escondida entre acantilados y dentro de un paraje natural protegido.

Recordando su tradición nudista


Aparcamiento
Para llegar a ella hay que ir por la N-340 y en la parte superior del acantilado de la cala del Pino hay un pequeño aparcamiento. Para bajar hasta la playa hay que hacerlo obligatoriamente a pie por un camino bastante empinado, por lo que no es una playa accesible a quien, por la causa que sea, tenga su movilidad limitada y que hay que tener en cuenta si se va con niños y/o excesivamente cargado con el material necesario para pasar el día de playa. Es un camino de unos 200 o 300 metros, que se bajan en unos 5-10 minutos, aunque la subida será más prolongada y cansada, que requerirá un esfuerzo extra tras el día de playa.

Inicio de bajada

Entrada al carril de bajada

Camino de bajada
Continuamos bajando

Tramo inferior (vista subiendo)

Tramo final


Viendo como es el acceso a la misma es de suponer que en la playa no haya ningún tipo de instalaciones, careciendo de socorristas, bandera de señalización de peligro, duchas, ni chiringuitos. Por lo que todo lo que quieras tener te lo tendrás que llevar, recomendándote que no te olvides del protector solar, agua, algo de comida y una buena sombrilla. El bañador te lo puedes olvidar si quieres.

Parte izquierda

La cala no es muy grande, tiene unos 350 metros de largo y una anchura de entre 10 y 20 metros, según la zona. Está “dividida” en dos partes por una gran roca que existe en su parte media. Como todas las playas de la zona su suelo es de gravilla oscura, mezcla de arena, piedras y pequeños chinos. El agua, suele ser limpia y cristalina y el oleaje suele ser de calmado a moderado. Por ello, es un lugar ideal en el que practicar snorkel pudiendo disfrutar de la visión de muchos bancos de peces y fauna marina, así como de afloramientos rocosos, cuevas y formaciones submarinas.

Parte derecha

Aunque es una playa de tradición nudista, atraídos por su belleza también la frecuentan textiles, siendo más numeroso el nudismo en la parte derecha, tras la roca que separa las dos partes de la playa. La ocupación de la misma no suele ser muy alta ya que el acceso es complicado y el aparcamiento no es muy numeroso, pero en verano suele ser bastante frecuentada.

Es una playa tranquila y relajada, en un paraje natural protegido, donde disfrutar de la serenidad y del sonido del mar, que os recomendamos que la visitéis y la disfrutéis desnudos.

Nakedu