domingo, 16 de agosto de 2020

La Gomera y El Hierro, esas islas que no te deberías perder







Por una parte siempre he pensado que muchas de las experiencias que se cuentan y se publican, dejan de ser tuyas para pasar a ser del que las lee y las secunda, dejando en ese caso de pertenecerte plenamente. Pero por otra soy consciente de que compartirlas tiene su lado positivo, que no es sólo dar la oportunidad a los demás de que las disfruten, sino además animar o ayudar a comprender un estilo de vida diferente a todo el que no esté familiarizado con el nudismo. Ojalá, aunque sólo fuera un poco, sirviera también para normalizarlo.

No quiero dármelas de pionero, yo también he descubierto muchos lugares donde poder disfrutar de la naturaleza sin ropa gracias a cientos de artículos colgados en Internet, así que lo que os quiero contar hoy, son sólo algunas pinceladas de lo que para mí fue un viaje inolvidable desde el punto de vista de un nudista empedernido.

Para ser sincero, no conocía ninguna de las islas Canarias hasta que, con mi familia y un buen grupo de amigos (tres de ellos mantienen vivo este blog), aterricé en Tenerife el día antes de mi 49 cumpleaños… Fue una de las mejores experiencias de mi vida ¿alguno de vosotros ha coronado el Teide y se ha desnudado para una foto a 3.700 metros de altitud a las ocho de la mañana con vientos de 50 kilómetros por hora y sólo 1ºC de temperatura? Esa historia la dejaré para otra ocasión. Aquel viaje de 4 días me abrió los ojos hacia el archipiélago y en menos de un mes estaba de vuelta para conocer Lanzarote, esa vez sin ninguna compañía más que yo mismo. Tan buena fue la experiencia, que un año más tarde me decidí a visitar dos de las islas más pequeñas de las Canarias: El Hierro y La Gomera.  

Para poneros en antecedente, no soy de los que salen de su casa sin planificar nada, así que iba con un pellizco en la barriga y una mezcla entre excitación, incertidumbre y miedo. ¡Ni siquiera había podido informarme sobre las mejores playas nudistas!

La Gomera

Así que mientras esperaba el embarque en el aeropuerto me dediqué a investigar un poco, descubriendo muy decepcionado que tan sólo una está reconocida como de tradición nudista en La Gomera, la Playa del Inglés. En seguida esbocé una sonrisa porque casualmente el alojamiento que había reservado para las siguientes cuatro noches estaba en Valle del Rey y a sólo cinco minutos de ella, muy cerca del final del casco urbano, pero tras una pequeña caminata de un par de minutos más por un sendero, te encuentras ante una preciosa montaña con la playa a sus pies. 





De arena negra con partículas brillantes, tendrá unos 300 metros de longitud y en bajamar se agranda bastante más, eso sí, olas grandes y mar bastante peligroso, el baño debe tomarse cerca de la orilla porque las corrientes te arrastran, la resaca es fuerte y si te descuidas puedes llegar a experimentar un buen centrifugado. Al menos en octubre, el agua estaba a una temperatura estupenda. 
El ambiente es muy tranquilo, la gente respetuosa y se puede guardar bastante distancia si quieres intimidad. Conocí a una pareja joven e interesante del norte de España y a un holandés que había acabado comprándose una casa cerca, para vivir definitivamente su retiro en esta parte de La Gomera. 
Como está orientada al oeste, las puestas de sol son espectaculares, me acerqué un par de tardes después de mis excursiones para terminar de saborear el día antes de la cena.

Que en la isla no hubiera playas donde estar desnudo no era algo que me preocupara demasiado, antes de partir de vacaciones ya me veía disfrutando de ese placer en cualquier rincón que estuviera un poco apartado o solitario, así como recorriendo algún sendero de montaña, de hecho es lo primero que hice nada más llegar, informarme de los puntos de interés turístico y los senderos posibles para caminar. En el mismo Valle del Rey, concretamente en La Calera, hay un puesto de información donde me proporcionaron los mapas de las rutas y los horarios de los museos. 

El primer día hice dos rutas, la primera fue en el Alto de Garajonay, es bastante corta (apenas hora y media) y más turística que las otras, pero se alcanza el punto más alto de la isla y desde allí con una panorámica de 360 grados puedes divisar las islas de Tenerife, La Palma y El Hierro. 
Tras un breve almuerzo en el restaurante junto al Centro de Visitantes, hice un recorrido uniendo otras dos rutas: Las Creces y Raso de la Bruma, lo que me llevó cerca de cuatro horas, pero con bastantes paradas para fotografiar rincones espectaculares. 





Hacer estos recorridos fuera de la temporada alta te permite caminar a tu aire y cruzarte con muy poca gente. Obviamente era lo que buscaba, poder hacer kilómetros y kilómetros sin ropa, sólo mis sandalias de trekking (de las que últimamente prescindo a ratos también cuando el suelo es amable con mis pies) y mi equipo fotográfico, así que no dudé ni un segundo en despojarme de todo para caminar libremente.

A menudo me preguntan qué hago cuando me cruzo con otros senderistas en estos paseos. En toda la tarde sólo me crucé con gente en tres ocasiones. Una de ellas me cubrí con un pareo que suelo llevar a mano, en otra me tropecé con ellos tras una curva cerrada y cuajada de vegetación, estaban parados y en silencio, por lo que no pude advertir su presencia, así que no hubo tiempo de cubrirse, pero las reacciones fueron cordiales, como la gran mayoría de las veces: saludo, sonrisa y mirada tímida o giro de cabeza hacia el horizonte por discreción.

El último encuentro fue bastante divertido, una pareja se quedó parada seco en el sendero, justo antes de pasar por debajo de un tronco caído y casi en horizontal, donde yo posaba para una foto colgado tan flácidamente como si estuviera durmiendo una siesta. No vieron la cámara sobre el trípode a un lado en la ladera escarpada de la montaña y no entendían que estaba pasando, así que salí del letargo y los animé con mi mano a seguir el camino para que vieran que estaba vivo. Creo que la gente no está habituada a este tipo de situaciones... lo cierto es que a mí me suponía mucho llegar desde la cámara hasta ese punto del tronco en los 20 segundos que me permite el auto disparador, así que no quise estropear el momento del disparo para no tener que subir más veces de la cuenta.





Poco antes de que cayera la tarde llegué al Raso de la Bruma y me topé con una niebla tan espesa que bien hacía honor a su nombre, el bosque de laurisilva se tornaba mágico y misterioso. Aún se veía con bastante facilidad el sendero marcado, pero llegó un punto en el que tuve que abandonar la ruta circular para volver sobre mis pasos hasta el coche y evitar perderme. Caminar desnudo entre la niebla era algo que nunca había experimentado, es una sensación bastante extraña, no hacía frío, prácticamente nada de aire, pero la humedad me hacía sudar como nunca y también me mojaba con las gruesas gotas que caían de los árboles. Tuve que proteger la cámara con un gorrito de ducha que llevo para estas situaciones. Acababas empapado en menos de cinco minutos, pero al menos la ropa permanecía seca en la mochila. 





El segundo día di una vuelta de reconocimiento por la parte oeste y norte de la isla tratando de descubrir otras playas aparte de las ya conocidas Playa del Inglés y Playa de la Calera (esta última textil) y cuando digo descubrir lo es en el amplio sentido, puesto que ni siquiera imaginaba cuando llegué lo accidentado de la orografía. La costa está formada mayormente por acantilados y la mayoría de las playas son bastante pequeñas y de difícil acceso, no existe una carretera que vaya bordeándola, si estás a nivel del mar, para ir a cualquier otro punto de la isla tienes que subir y subir hasta casi la cumbre, para volver a bajar y bajar hacia la playa de nuevo.

Así, curva tras curva y recreándome en los paisajes, los valles, las palmeras y esa luz tan bonita, llegué casi de casualidad a la playa de Vallehermoso, que se encuentra junto a un área recreativa con piscinas que cierra los miércoles, así que tuve la suerte de que ese día no había nadie en la zona y casi nadie en la playa tampoco. No me pude resistir a pasar un buen rato desnudo descansando y oyendo el rugido de las olas chocando contra las piedras y ya de paso, jugar con mi cámara tratando de capturar el mar con el efecto seda que se consigue con una muy larga exposición.





El día transcurrió recorriendo las carreteras y valles, pasando por pueblos como el de Vallehermoso o Tamargada para llegar hasta el Mirador de Abrante, desde donde esperaba poder visitar la famosa pasarela de cristal suspendida en el aire a unos cuantos metros de altura y desde donde se tiene una de las mejores vistas del Teide desde La Gomera, pero por la tarde cierra pronto en octubre y aunque sólo habían pasado unos minutos cuando llegué, ya no quedaba nadie en la zona, así que me conformé con verlo desde un par de curvas antes de llegar al mirador y por supuesto lo hice sin ropa, consiguiendo de paso la que para mí fue una de las mejores fotos del día y uno de los mejores momentos de relajación y soledad al desnudo.





He de reconocer que en muchas ocasiones, para conducir no suelo llevar más que un pareo cubriendo el asiento por si tuviera la necesidad de salir del coche, poder anudarlo rápidamente sin perturbar a quienes estén circulando cerca en ese momento. Eso sí, conduzco protegido con una camiseta protegiendo mi piel de la posible abrasión del cinturón en caso de accidente y siempre voy bien calzado. Donde las carreteras son solitarias y el tráfico es prácticamente nulo, desde luego no me lo pienso, pantalones fuera.

Ya de regreso al alojamiento, me adentré en la parte norte del Parque Nacional de Garajonay. El ambiente era un poco húmedo, los olores del bosque me llamaban y sentía la necesidad de formar parte de la tierra, así que paseé desnudo un buen rato por un sendero solitario hasta encontrar un lugar apropiado hacer una foto que transmitiera esa sensación… 






El tercer día lo quise dedicar a hacer una ruta de senderismo circular larga y con mucho desnivel, pero que pasaba por varios puntos de interés dentro del Parque Nacional de Garajonay. Preparé mi mochila con la cámara, el trípode, fruta, bocadillos, agua y algo de abrigo, porque aunque me gusta mucho estar desnudo, ya se sabe que la montaña es imprevisible y no es lo mismo un recorrido corto, que pasar el día caminando.
Comencé con mi pantalón corto de deporte y una camiseta técnica, pero en menos de media hora ya me sobraban, así que a la mochila también. Como mi paso es bastante ligero, siempre era yo quien alcanzaba a los demás senderistas de la ruta, así que fue un día sin novedades en este sentido. Sólo mientras posaba en el interior de un tronco que parecía que lo había partido un rayo, pasó una pareja de mayores aparentemente del norte de Europa a los que había adelantado un buen rato antes y que me mostraron sus pulgares en señal de aprobación siguiendo el camino a su ritmo. 





La mitad del recorrido transcurría por bosque y en descenso de dificultad media, con cientos de escalones de piedra o madera, el resto como es lógico en ascenso, pero esta vez cercano a la carretera que atraviesa el parque aun lado y al otro ofreciendo panorámicas espectaculares como las de los roques tan famosos y característicos de la isla. ¿Quién puede negar el gran atractivo visual de la naturaleza y la orografía de esta isla? Alcanzar la vista del Roque de Agando desde el Mirador del Morro de Agando es tan impresionante que te deja casi sin respiración y no por las cuestas que debes subir, sino por su indudable belleza. Todo un premio tras cientos de metros de desnivel en sentido ascendente. 





Sin contar las paradas, caminé durante cinco horas salvando un desnivel de 683 metros. 
Poco antes de llegar al aparcamiento desde donde retornaría en coche hacia la playa del Inglés para descansar y disfrutar una vez más de la espectacular puesta de sol, me encontré con un puente de madera donde hice una de las fotos que más me gustaron ese día y que me sirve como despedida de esta primera parte del relato. 





El cuarto día que estuve en La Gomera, lo dediqué a hacer una excursión en barco para el avistamiento de cetáceos y a descansar igualmente en la playa antes de partir hacia la isla de El Hierro… 


Ángel.

jueves, 6 de agosto de 2020

Desnudez, censura y discriminación

Desnudez


Imagina que eres un hombre o una mujer gay felizmente casados ​​con alguien del mismo sexo. Para celebrar tu amor, publicas una foto de vacaciones con tu pareja, besándose en la playa. Ninguno de sus amigos o familiares se opone a la imagen, porque lo conocen a usted y a su cónyuge desde hace muchos años, y están aceptando su relación. Excepto, por supuesto, el tío Fred. El tío Fred es un evangélico que golpea la Biblia y se opone firmemente a las uniones homosexuales. Para él, la homosexualidad está mal. Además, Fred cree que ver a dos hombres besándose es perjudicial para sus hijos. Pueden tener una idea equivocada, argumenta. ¡Dios no lo quiera, sus hijos podrían incluso volverse gay! 



Entonces Fred contacta a Facebook, marcando su contenido como inapropiado. Por lo tanto, tiene prohibido usar Facebook durante una semana. Además, le dicen que si vuelve a publicar una imagen tan ofensiva, su cuenta puede ser suspendida de por vida. El mensaje que envía es claro. Ser homosexual está mal, y para el "bien" de la comunidad, debes ocultar tu estilo de vida perverso de la vista del público.

Censura


En el mundo informado de hoy, la queja de Fred pasaría desapercibida. Ahora reconocemos que la retórica anti-gay es discriminatoria. Aceptamos la comunidad LGBT porque sabemos que las diferentes formas de identidad sexual no son el resultado de una enfermedad mental, y que ver a dos hombres besándose no dañará a nuestros hijos. Tenemos evidencia suficiente de que los niños nacidos de padres homosexuales se convierten en miembros honestos y productivos de la sociedad. Cualquier creencia dañina que alguna vez se dirigió a la comunidad LGBT se basó en gran medida en el Libro de Levítico y el judaísmo temprano, y no tiene lugar en nuestro mundo moderno.

Y, sin embargo, Facebook continúa discriminando a un grupo minoritario. Los naturistas fueron tratados una vez con el mismo nivel de condena y hostilidad que la comunidad LGBT. Al igual que los leprosos sociales, los primeros nudistas vivían como marginados, en las partes más aisladas del país, y estaban sujetos a redadas y arrestos policiales, incluso cuando sus actividades estaban ocultas a puerta cerrada. La mayoría de los naturistas que conozco no le dicen a la gente lo que hacen los fines de semana. Muchos de nosotros vivimos en un estado de ansiedad (sé que lo hago) sobre cómo podemos ser juzgados. He conocido a personas que viajaron fuera del país solo para estar libres de ropa, pero se niegan a visitar el club a una milla de su casa por temor a ser descubiertos. He conocido personas que han perdido sus trabajos debido a sus perfiles naturistas en línea. Pero mientras la aceptación de la comunidad LGBT continúa creciendo, los naturistas permanecen marginados y tergiversados. Al actuar de acuerdo con nuestras creencias, corremos el riesgo de ser incluidos en la Lista de Registro de Delincuentes Sexuales, para estar siempre asociados con violadores y pedófilos. Si bien a los nudistas se les permite promover su ideología por escrito, nunca se nos permite actuar de acuerdo con esa ideología. Al ser censurados, somos silenciados y nuestros argumentos se vuelven ineficaces. No hay mayor prueba de nudismo que ver familias enteras, en la playa, en campamentos o en piscinas familiares, desnudas e inocentes.

Censurado porque Facebook quiere protegerte de las rajas del culo


He escuchado el argumento de que el movimiento nudista no puede equipararse al movimiento LGBT, porque las personas deciden si se convierten o no en nudistas. Pero se hizo un punto similar contra los homosexuales. Como no son una raza, se argumentó, no se les podría otorgar protección civil. Pero lo que les importaba a los tribunales, en última instancia, no es si alguien elige ser gay, sino si una persona tiene derecho a tomar esa decisión. Así como tenemos derecho a elegir cómo vivimos nuestras vidas, ya sea cristianos, judíos, musulmanes o ateos, tenemos derecho a vivir sin vergüenza. Pero aunque muchos afirmarán que ya tenemos ese derecho, ya nadie arrestará a los nudistas en sus hogares, ¿cómo podemos decir que somos libres, cuando se nos prohíbe en las redes sociales expresar lo que creemos? ¿o arrestado en público por actuar en consecuencia? ¿Diríamos que un cristiano es libre de ser cristiano si prohibiéramos fotos de él en la iglesia? ¿O arrestar a cualquiera que lleve una cruz en público alegando que es indecente y ofensivo?

La desaprobación del naturismo proviene de las mismas tradiciones arcaicas que una vez estigmatizaron la homosexualidad. Después de comer del fruto del conocimiento del bien y del mal, el hombre se dio cuenta de que estaba desnudo y que no debería estarlo. Desafiar este punto de vista es desafiar la historia en Génesis, y por extensión, una creencia en Dios. Afortunadamente, ya no basamos nuestras intuiciones éticas en los escritos de pastores de ovejas que vivieron hace miles de años. En el estudio de las ciencias sociales, concluimos que la comunidad LGBT no representa ningún daño para los demás, pero esta misma metodología se descuida con respecto al nudismo. Se asume, sin evidencia alguna, que la vista de la desnudez debe ser perjudicial para los niños. Por el contrario, las estadísticas muestran que una mayor censura es perjudicial para nuestra juventud. Compare las tasas de embarazo adolescente en los Estados Unidos con los países donde las leyes de desnudez son laxas o inexistentes. De acuerdo con los CDC, las adolescentes en Estados Unidos tienen seis veces más probabilidades de quedar embarazadas que en los Países Bajos, cuatro veces más probabilidades que en Alemania y tres veces más que en Francia. Claramente, nuestras creencias sobre la desnudez, los niños y la censura no resisten el escrutinio.

Los niños crecen de manera diferente en Europa

Lo que es más hipócrita es el hecho de que, incluso si ignoramos la evidencia a favor del dogma religioso, no podemos proteger a nuestros hijos de la desnudez. La pregunta no es si lo verán, sino cuándo y de qué forma. ¿Será natural y saludable, o perverso y degradante? Su hijo se encontrará con un pene o una vagina en la casa de un amigo, o cuando tenga la curiosidad de buscar en Google. Cada vez que sucede, es más que probable que aprendan las cosas equivocadas sobre sí mismos y sus cuerpos. Si miran porno, van a desarrollar concepciones poco realistas y perjudiciales sobre las relaciones sexuales. Con un compañero, se les puede decir, en algún momento de la relación, que son demasiado gordos o demasiado delgados, o que no están a la altura de alguna manera. Sin referencia, pueden comenzar a odiarse a sí mismos. Al censurar toda la desnudez, sin importar el contexto, las plataformas de redes sociales como Facebook le roban a sus usuarios que no aprendan cómo son los humanos y, por extensión, perpetúan las representaciones muy poco naturales, poco realistas y poco saludables de la desnudez que impregna Internet. Algunas personas responderán que no corresponde a las redes sociales enseñar valores a los niños, pero los estudios muestran que los padres tienen una pequeña influencia en la vida de sus hijos, tan poco como el 20%. Los niños son más inteligentes y más curiosos de lo que les damos crédito, y buscarán respuestas por su cuenta. Entonces, ¿qué les estamos enseñando, cuando la única desnudez a la que están expuestos es una búsqueda en Google? Mientras tanto, mis hijos están sujetos a escenas de violencia, uso de drogas y tortura, ninguna de las cuales Facebook elige censurar. y, por extensión, perpetuar las representaciones muy poco naturales, poco realistas y poco saludables de la desnudez que impregna Internet. 




Un amigo cercano me dijo que Facebook tiene el derecho de prohibirme, porque acepté sus TOS (Términos de Servicio). De la misma manera, los afroamericanos aceptaron los baños "de color" en su lugar de trabajo, y los homosexuales en las fuerzas armadas aceptaron la política de "No preguntes, no digas". "Si no te gusta", me dijo mi amigo, "no lo uses". Pero con más de mil millones de clientes, Facebook se ha convertido en algo más que un negocio. Es una parte esencial de la vida moderna, una forma crucial de conectarse con amigos y familiares, un espacio virtual para que personas de todos los orígenes y sistemas de creencias se encuentren e intercambien ideas. Es un lugar donde todos son libres de expresar sus identidades. Excepto nudistas.

Para ser justos, Facebook ha reescrito su política de TOS docenas de veces como respuesta a la indignación pública. Las madres que amamantaron fueron las primeras en ganar la batalla contra la censura, seguidas por las mujeres que se han sometido a mastectomías. Frederic Durand-Baissas, un maestro parisino de 57 años y amante del arte, tuvo que suspender su cuenta sin previo aviso por publicar "El origen del mundo" de Gustave Courbet en 1866, una pintura que los escolares parisinos pueden ver en sus excursiones al museo. Desde entonces, Facebook ha incluido concesiones especiales para pinturas.

El origen del mundo (Gustave Courbet). Tiene sentido


Ahora se puede argumentar que si Facebook puede censurar la pornografía, ¿por qué no la desnudez? ¿Dónde se dibuja la línea? Pero los actos sexuales, en general, son asuntos privados. Que yo sepa, no hay movimientos sociales que aboguen por el sexo público. Si bien las exhibiciones pueden mostrar sus actividades sexuales, su intención es sorprender y ofender. También hay un elemento de gratificación sexual para exponerse. A los nudistas, por el contrario, no les importa que los vean, y la mayoría de los nudistas que conozco son tímidos y aborrecen la atención por completo. Para un nudista, la desnudez no es un problema. Nos levantamos desnudos, desayunamos desnudos, vemos televisión desnudos y nos acostamos desnudos. Es un estilo de vida.

Facebook prohíbe dos cosas: el discurso de odio y la desnudez. Y, sin embargo, es completamente absurdo equiparar esas cosas de alguna manera. El discurso de odio incita al odio, que a su vez causa daño a los demás. Pero, ¿cómo ayuda la censura a la desnudez a alguien? Lo único que puede inspirar la desnudez es la confianza, la confianza para amarse y aceptarse a uno mismo. Al equiparar la desnudez con el odio, Facebook coloca a los nudistas, el KKK, los nazis y otros grupos de supremacistas blancos, en el mismo campo.

Permitido en Facebook


Hubo un tiempo en que la gente se ofendía al ver a un hombre negro saliendo con una mujer blanca, o al ver a dos hombres o dos mujeres besándose. En ambos casos, el delito se utilizó como justificación para la discriminación. Incluso cuando la ofensa está justificada —me ofende, por ejemplo, con la bandera confederada— no insisto en que mis ojos estén protegidos de ella. Respeto a los que no están de acuerdo conmigo. Si Fred el evangelista odia a los nudistas, tiene la opción de bloquear mi cuenta o maldecirme. Vivir en una sociedad libre y justa es permitir tanto el intercambio como el rechazo de ideas. Solo de esta manera podemos encontrar lo que es verdad y eliminar los conceptos erróneos. Pero cuando la expresión se censura directamente, la comprensión se censura y la aceptación se censura, y luego la censura se convierte en lo que pretende defender. Censurar las expresiones de identidad es censurar a las personas que poseen y aprecian esas identidades, y al hacerlo, marca a esos individuos como algo menor, inmoral. Es discriminar y, en última instancia, odiar.

No permitido en Facebook. ¡Esto es lo que me prohibieron!
Discriminación


Combatir la censura y la discriminación es un tema recurrente en mi trabajo. Irónicamente, los héroes nudistas en mi libro, Xandr y Thelana, a menudo se enfrentan al mismo tipo de prejuicio que sus representaciones en la vida real. Una y otra vez, he tenido que luchar contra Facebook por el derecho de anunciar incluso la representación más inocente de ellos. No se ve un pezón, una raja en el trasero o un orificio genital, y sin embargo lo rechazan con el argumento de que es "desnudez implícita", sea lo que sea lo que eso signifique. Esto hace que promover el nudismo y, por extensión, representaciones saludables del cuerpo humano, sea aún más desafiante.

La única forma de luchar contra la censura es la exposición. La vista del cuerpo humano debe convertirse en un lugar común en todos nuestros medios, en la televisión, en los juegos y en las películas. Y sí, en la narración de cuentos, que tiene una larga tradición de desafiar y revertir el statu quo.


Fuente: https://writersdisease.net/2017/10/03/nuditycensorship/
Traducción principal: DeepL Traductor.

domingo, 26 de julio de 2020

La belleza del nudismo



Históricamente siempre ha habido una estrecha relación -no completamente coincidente- entre el naturismo, la medicina natural y el nudismo. Y es que, con la llegada del verano y el buen tiempo, la Naturaleza nos brinda una ocasión de oro para que, a través del desnudo, entremos en un contacto mucho más directo con la Naturaleza y sus cuatro elementos.




La desnudez original

El mito del Paraíso terrenal o Arcadia, transmitido por la mayoría de las culturas antiguas, nos presenta a Adán y Eva inconscientes de su desnudez, pero felices en su integración directa con la Naturaleza y con Dios. Con la explusión del paraíso, que simboliza el fenómeno del origen de la conciencia, Adán y Eva advierten su desnudez y es en ese momento cuando se avergüenzan y sienten la necesidad de cubrirse con pieles. El vestido es, pues, compañero de viaje de la salida del hombre fuera del paraíso como lo son la enfermedad, la conciencia de la muerte, la guerra y las desavenencias.



El hombre rompe con su estado original y primigenio y la ropa se convierte en un elemento cultural añadido necesario en una sociedad llena de tensiones y contradicciones, dramáticamente alejada de las leyes de la Naturaleza. Así, las partes sexuales podrían ser un factor de discordia social y emocional y deberán ser reprimidas y ocultadas. Sin embargo, en todas las culturas queda aún el recuerdo de la desnudez original y su inocencia positiva, el anhelo de que cuando el hombre se posea a sí mismo el desnudo pueda ser de nuevo posible, como pretende el nudismo moderno.

Exaltación griega de lo natural



La belleza griega encierra en su interior una exaltación del desnudo como algo natural que nos devuelve a aquel tiempo en que hombre y Naturaleza no se hallaban en contradicción.

Los desnudos helenos son nobles, armonizan lo natural con lo más sublime, lo espiritual.




Negatividad de la visión judeocristiana

Con el triunfo de la visión judeocristiana, lo corporal es condenado como origen de lo negativo. Se sospecha ahora incluso de la misma naturaleza humana corrompida por el pecado y la noción rigorista de pecado y culpa, que asocia el desnudo con el dolor y el tormento. De hecho, en el arte cristiano, el único desnudo permitido es el de Cristo en la cruz, un desnudo inseparable de las heridas, la sangre y el sufrimiento.

La cultura de la Edad Media enfatiza más aun, si cabe, en esta postura: el cuerpo debe ser ocultado y el mismo arte se llena de muertes, sepulcros y naturalezas extinguidas en un intento por mostrar que lo importantes es, por encima de todo, la trascendencia.

Fascinación por la belleza

Con el Renacimiento y el redescubrimiento de la cultura grecorromana, el desnudo vuelve a recuperar la posición que tenía en Grecia: el hombre del Renacimiento se halla fascinado por la belleza antigua y trata de integrar el arte griego sin renunciar, por ello, al cristianismo. Por vez primera podemos contemplar un Jesús desnudo, pero no sufriente ni victimista, sino heróico, al estilo de Heracles.




El desnudo moderno

Las ciudades de la primera industrialización en Gran Bretaña, Francia y Alemania vieron nacer los grandes suburbios y, con ellos, la insalubridad, las pésimas condiciones higiénicas y las consiguientes enfermedades como la tuberculosis y el tifus. Fue entonces cuando, primero en Alemania y más tarde en otros países, las gentes de las clases humildes, hastiadas de la ciudad que vivía de espaldas a la Naturaleza, empezaron a desarrollar el gozo del desnudo: excursiones campestres, lucha contra las normas sociales tomando el sol semidesnudos y bañándose en ríos y acequias… Es la corriente conocida en Alemania como Cultura del Cuerpo Libre, pioneros del nudismo centroeuropeo vinculados al movimiento germano de medicina natural nacido pocos decenios antes.




Desde la Europa Central, a principios del siglo XX, la Cultura del Cuerpo Libre se difundió en Francia bajo el nombre genérico de Naturisme. Con esta denominación, llegó el movimiento a España, lo cual provocó siempre una cierta confusión terminológica. En la actualidad, bajo la denominación de «naturista» se entiende básicamente aquella persona que sigue la filosofía global de vuelta a lo natural y auténtico, frente a lo industrial y artificial.



Nudismo en España

La Cultura del Cuerpo Libre lo tuvo muy difícil en España. No hay que ocultar que una parte importante de estos primeros nudistas pertenecía a la ideología anarquista y libertaria o simpatizaba con ella, dándose una cierta confluencia entre nudismo, anarquismo y naturismo que marcó, en parte, la evolución posterior del nudismo en España.

Con la II República llegó un espacio de libertad y, con él, el nudismo se afianzó de la mano del movimiento de la medicina natural con grupos como «Helios» (Valencia) y el grupo «Partenón» (Cataluña) promovido por el naturópata italiano Nicolás Capo. En el Madrid de los años treinta tuvo su aparición el colectivo nudista-naturista «Frutas de la Libertad».

Durante el Franquismo, la represión del nudismo corrió paralela a la represión sociopolítica. Además de la persecución de las personas de ideología libertaria, el franquismo reinstauró la moral católica tridentina y prohibió todas las asociaciones relacionadas de un modo u otro con el nudismo o la simple vida al aire libre.



En España, una de las asociaciones pioneras fue el Club Catalán de Naturismo, con sede en Barcelona, activo impulsor hasta nuestros días de la Cultura del Cuerpo Libre. Pero pronto, bajo el rótulo de Asociación Naturista, aparecieron otros centros y asociaciones en Valencia y Andalucía. A finales del siglo XX el fenómeno nudista se disparó, no sólo con la aparición de numerosas playas sino también de gran número de campings y, recientemente, incluso con la recuperación de un pueblo en la provincia de Tarragona (El Fonoll).


El bañador mental

La Cultura del Cuerpo Libre o nudismo, también denominada naturismo en los países latinos, implica un retorno a la armonía original del hombre con la Naturaleza, un retorno al tiempo en el que no existían la vergüenza ni las normas sociales. Pero esta vuelta no es simétrica ni absoluta: el nudista actual no se convierte en un cándido homínido, sino que la vuelta al nudismo se realiza gracias a la evolución cultural plena y consciente, de forma que lo corporal ahora se halla en armonía con lo mental y lo espiritual. Por esta razón, el nudismo es un estado evolucionado del ser humano. De ahí que el nudismo sea mentalmente emancipador y de ahí también que se encuentre en las antípodas del striptease y la pornografía.

Bajo las normas sociales actuales, desnudarse todavía significa mostrar morbosamente un cuerpo y unos genitales ocultos que son rechazados por el Super Ego en forma de valores judeo-cristianos y que, paradójicamente, al mismo tiempo, por la represión, pasan a ser fetiches de la obsesión meramente sexual. Frente a esta visión morbosa del desnudo lascivo, el nudismo integral propone implícitamente la superación de la excitación mental provocada por la represión social; la posibilidad de que hombres y mujeres desnudos convivan en actitudes normales mitigando o anulando el fetichismo sexual de los genitales. En el nudismo, el hombre y la mujer se despojan de cualquier actitud mental provocativa y son capaces de relacionarse más allá de antiguos valores que los condicionan.



La legislación española actual

Desde la abolición de la Ley del Escándalo Público en 1989, la legislación española no contempla como delito el nudismo. En realidad, no existe ninguna legislación que impida la desnudez en lugares públicos. No obstante, la experiencia demuestra que, a menudo, el simple nudismo es tomado por exhibicionismo o voyeurismo y entonces la autoridad suele buscar una fórmula jurídica para multar o denunciar.


Fuente: http://loquesomos.org/la-belleza-del-nudismo/?fbclid=IwAR0Bm9qRoby8J0MRxGmMc-1xaSwgAY4ATPwbTZDIj0tgjlENqfIfm9cardc

Imágenes:

Excepto la segunda, las fotos en esta publicación no son parte del artículo, provienen de Google. Si encuentras una tuya y no quieres que esté en nuestro blog, avísanos y lo eliminaremos.

Nakedu

jueves, 16 de julio de 2020

¿PLAYAS NUDISTAS O DE TRADICIÓN NUDISTA?


     Existen en este momento tres temas de hondo calado que preocupan a los gobiernos de todo el planeta que son, a saber: la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, la crisis social y económica provocada por el COVID-19 y si los carteles de las playas nudistas incluyen o no la palabra “tradición”. Como es necesario establecer prioridades y yo no puedo atender todas las preocupaciones de nuestros jefes de estado y de gobierno, voy a centrarme en la cuestión que más interés mediático y más titulares de prensa ha generado desde el Concilio de Trento allá por el Siglo XVI cuando la prensa aún era escrita: el dichoso tema de los carteles. Ojo, que no es cuestión baladí (siempre quise utilizar esta expresión, se me hace el chichi pepsicola). Y lo digo en serio (lo del chichi).

     Voy a hacer un breve resumen para aquellos que hayan desconectado la televisión en los últimos meses y sólo utilicéis el interné para enviar memes y ver cositas de adultos (que nos conocemos):

     Resulta que se ha puesto algún que otro cartel en playas de tradición nudista, es decir, en aquellas playas donde desde hace años hay gente que va a disfrutar de su tiempo libre como su madre les trajo al mundo. Por lo general hay asociaciones nudistas que han currado mucho (APLAUSOS) para lograr que las instituciones locales se tomen en serio esto del derecho al despelote. Estos carteles convierten esa tradición oficiosa en algo un poquito más oficial, porque en letras grandes y bonitas (Arial 14, seguramente) indican: PLAYA NUDISTA. Hasta aquí el relato de los hechos de manera lo más objetiva posible, la miga viene ahora, atención al siguiente párrafo porque ¡alucina, vecina!


Ejemplo de cartel
     ¿Qué se puede esperar una vez que un Ayuntamiento tiene la osadía de hacer caso a unos locos simpáticos unidos por estatutos y pone un cartel con el indicativo de “PLAYA NUDISTA” en una de las playas de su competencia? Pues quejas, obviamente, estas cosas no gustan entre las gentes de bien. Pero oh, SORPRESA, SORPRESA, que diría Isabel Gemio en la década de los noventa, las quejas no provienen del mundo textil, no, no… agárrense los machos que vienen curvas, las quejas salen de personas relevantes del activismo nudista patrio. Ay, madre, lo que le cuelga al padre, que algo nos hemos perdido: ¡nudistas en contra del trabajo de otros nudistas!

     No os preocupéis que hay argumentos muy sólidos en contra de estos carteles y yo también he venido aquí para haceros un resumen, que si os tenéis que leer todo lo que se escribe por las redes sociales en punto uno, dos, tres… y hasta el punto número milsetecientroscuarentaysiete os cansáis y lo dejáis a la mitad, que os conozco, holgazanes.

     Dicen que en España es legal desnudarse en cualquier sitio y hasta ahí estamos de acuerdo, afortunadamente estar desnudo sin hacer nada “pecaminoso” no es constitutivo de delito en nuestro avanzado y moderno país. Lo del escándalo público es cosa del siglo pasado. Otra cuestión es la sanción social o incluso el mal rato que las desinformadas fuerzas del orden nos pueden hacer pasar (ordenanzas municipales aparte). Pero, tengamos claro este punto: podemos hacerlo. Esto quiere decir que en cualquier playa de nuestro país (incluso fuera de las playas) tenemos el derecho a estar desnudos sin que nadie pueda decirnos nada, aunque todos sabemos que sí nos lo van a decir: ver artículo.

Otro ejemplo de cartel.

     Y ahí viene el problema, que algunos experimentados nudistas defensores del nudismo everywhere dicen que poner un cartel que indique PLAYA NUDISTA es un grave error, que en tal caso habría que poner PLAYA DE TRADICIÓN NUDISTA. Y de ahí viene toda la polémica, de la ausente y demandada palabra “tradición”.

     Que conste en acta que yo también, de haber podido elegir, habría puesto PLAYA DE TRADICIÓN NUDISTA, porque es posible que alguna persona que lea ese cartel piense que el nudismo es obligatorio y eso no lo queremos, que aquí no se obliga a nadie a nada. Lástima que lo más habitual sea que la gente se pase el cartel por el forro de los colgantes y se planten sus bañadores de marca ignorando totalmente tanto el cartel como la tradición.

     Ahora bien, afirmar que poner ese cartel es un grave error para la aceptación del nudismo, me parece que tiene más cuento que un cocodrilo en el Pisuerga. Algunos nos pasamos días buscando al cocodrilo y por más que nos esforzamos, la realidad es tozuda y el cocodrilo no aparece. Y si el cocodrilo no aparece, lo más probable es que sea que no hay ningún cocodrilo, porque lo que nos indica la lógica y la tradición es que en el Pisuerga, señores, nunca ha habido cocodrilos.


     Que dicen estos experimentados y respetados nudistas activistas que si plantamos un cartel que diga “PLAYA NUDISTA” en una sola playa, se va a interpretar que el resto de playas son textiles, y por lo tanto ya no nos vamos a poder desnudar donde nos salga de las pelotas. Y convierten esa interpretación de gente que interpreta mal las cosas en ley. Como si la interpretación de las gentes que leen los carteles fuera suficiente para hacer leyes y el parlamento español hubiera dejado de lado su función: legislar. Como si eso lo dijera la Constitución española, o alguna ley orgánica, o algo de todo eso que se publica en el BOE. Se saltan a las bravas la jerarquía normativa española y un cartel, señores ¡un cartel! hace ley.

Y otro ejemplo más de cartel, por si no ha quedado claro.
     Menos mal que yo además de nudista sin prejuicios también soy licenciado en Derecho y no me la cuelan, porque sino igual hasta me creo el argumento. Igual. O sea, igual. Y, como además de licenciado en Derecho soy trabajador social, voy a sacar mi lado pedagógico y explicaré, con ejemplos sencillos, por qué los carteles no hacen ley. Lo voy a hacer por puntos, que sé que eso gusta mucho (sólo tres, que yo prefiero no aburrir y que los leáis todos):

  1. Hay en muchas ciudades y pueblos de nuestro país zonas acotadas con columpios para niños con un cartel en uno de sus costados que dice, más o menos literal: “Parque infantil”. Si algún lumbreras os viene a decir que ese cartel, por interpretación extensa de sus palabras, prohíbe que haya niños por el resto de la ciudad o que sólo pueden jugar ahí, no le creáis, no es verdad. Os dirán que debería poner “Parque de tradición infantil” pero os aseguro que no es necesario.
  2. A lo largo y ancho de nuestro país hay carriles bici, que como su propio nombre indica son para que las bicis circulen por los mismos. Ya, ya sé que muchas veces los usan señoras mayores que corren más despacio que caminan, pero no son para ellas. Suele haber a veces carteles que dicen, más o menos literal (escribo de memoria): “Carril bici”. Si algún iluminao os viene a decir que ese cartel, por interpretación extensa de sus palabras, prohíbe que haya bicis circulando fuera del carril bici, no le creáis, no es verdad. Os dirán que debería poner “Carril de tradición bici” pero os aseguro que no es necesario.
  3. Hay en muchos lugares áreas especialmente habilitadas para que nuestros jóvenes y mayores jueguen a la petanca, suele haber un cartel que dice más o menos literal: “Área de petanca”. Si alguna eminencia de barrio os viene a decir que ese cartel, por interpretación extensa de sus palabras, prohíbe a los abuelillos jugar a la petanca en algún otro punto de la ciudad, no le creáis, no es verdad. Os dirán que debería poner “Área de tradición petanca” pero os aseguro que no es necesario.


     Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, vamos a intentar hacer una aclaración más respecto a los carteles, para que quede claro que los carteles no hacen ley, que simplemente informan. Observamos muchísimos carteles en lugares públicos o de acceso público que nos indican cómo debemos comportarnos, por ejemplo, que está prohibido fumar, que el uso de la mascarilla es obligatorio, etc. Os diré algo que quizá os sorprenda: no son esos carteles los que te obligan, es la ley, que por supuesto es previa a los carteles. Hay una ley que prohíbe fumar en determinados lugares y otra que obliga al uso de mascarillas en determinadas condiciones, los carteles únicamente nos lo recuerdan e incluso ¡ojo! en ausencia de los carteles, la ley sigue estando vigente y debemos cumplirla.

     Pondré un ejemplo más un tanto absurdo. Si en la plaza mayor de Villavieja de Arriba, provincia de Pontevedra, hay un cartel que dice: “En esta plaza se permite matar a quien te caiga mal”, por favor, no hagáis caso del cartel, pues os aseguro (como licenciado en Derecho que soy) que en esa plaza no se ha derogado el Código Penal que tipifica el homicidio con una pena de prisión de diez a quince años, si es doloso. Incluso aunque el mencionado cartel tenga el logotipo del ayuntamiento. Háganme caso y permítanme que insista: los carteles no hacen ley.

     Por mi parte, ENHORABUENA a las asociaciones que trabajan mucho y bien en su zona, que promueven el nudismo, que defienden los espacios que los nudistas nos hemos ganado a pulso ejerciendo junto a otros nuestro derecho a no usar ropa, enhorabuena por los logros alcanzados y por los carteles que informan que allí se vive feliz sin usar bañador, incluyan o no la palabra "tradición". Enhorabuena porque gracias a vosotros, somos un poquito más libres.

Nudistas felices pasando de polémicas absurdas
     Para concluir, una advertencia y un consejo. La ADVERTENCIA: si este artículo (Dios no lo quiera) genera algún tipo de polémica en redes no pienso entrar a debatir porque no me apetece y porque además aquí queda muy clara mi postura, me remito a la lectura detallada y comprensiva del mismo para saber lo que pienso. El CONSEJO: si me estás leyendo y estás de acuerdo con lo expuesto aquí, cuando alguien te venga con la cantinela de que los carteles que no incluyan la palabra “tradición” perjudican al nudismo, contesta a esa persona, con toda la calma del mundo: ¿que si quiere bolsa?

     Y ya no estoy. Adiós y a disfrutar del nudismo!!!

     Eladio.

lunes, 6 de julio de 2020

Estoy desnuda, sin vergüenza.

Las redes sociales nos permiten que podamos compartir ideas y formas de vida de manera sencilla y rápida y que puedan llegar fácilmente a muchas personas. De hecho, estas herramientas son muy beneficiosas para poder divulgar nuestra filosofía de vida nudista, donde el cuerpo humano desnudo es el centro de este estilo de vida.

En el blog, además de tratar de explicar y argumentar con palabras lo que es el nudismo, también nos gusta argumentarlo con fotografías pues, como ya publicamos anteriormente, nada describe mejor que una imagen lo que somos y en qué creemos.

Mostrar fotos de una simple desnudez ayuda a evitar su equiparación con cualquier tipo de actividad sexual, además de favorecer la aceptación del propio cuerpo.   

Aunque posiblemente este video está enfocado hacia otras actitudes diferentes y malintencionadas, los nudistas también debemos de tener en cuenta que, a la hora de publicar cualquier fotografía tomada por nosotros, hay tener cuidado y tener la autorización de toda persona que aparezca en ella para que su publicación no pudiera tener desgraciadas consecuencias para ella.





En 2019, para el festival de cine Nikon, Alexandra Mignien produjo "Je suis nue", su primer cortometraje (menos de 3 minutos), considerado "poderoso en un tema esencial".  "Esta pequeña película aborda imaginativamente un tema del que hablamos muy poco. Y es muy exitoso”, comenta Axel Leclercq en positiv.fr .



¿Por qué esta mujer, interpretada por Laura Léoni, aparece desnuda de la mañana a la noche? Para obtener la respuesta a esta pregunta, debes ver este cortometraje hasta el final. "Estoy desnuda" aborda, con talento, inteligencia y creatividad" un flagelo moderno cuyos estragos aún son insospechados ".






Mal uso, internet y las redes sociales son armas capaces de destruir vidas. Esto es lo que dice esta película. Publicar fotos o videos de una persona desnuda sin su consentimiento es violento. Un recordatorio esencial, en un momento en que este tipo de fenómeno parece estar aumentando.






Para Télérama , “estoy desnuda trata directamente el sentimiento de vergüenza que invade a las personas que son sus víctimas, principalmente mujeres. Desde los primeros planos, la incomodidad se instala y persiste a lo largo de este breve video. Vemos a una joven caminando desnuda en su casa, luego en la calle, en la oficina y por la noche, sin que nadie la mire. Un cuerpo cuya intimidad revelada en las redes sociales está metafóricamente desprovista de identidad. Por su brevedad y su tema, el video puede hacer pensar en una campaña preventiva. En cualquier caso, nos gustaría que todas estuvieran bien pensadas ​​y fueran tan impactantes". El jurado del Festival Frames le otorgó el Premio #EllesfontYouTube el 22 de septiembre de 2019.

Vea el cortometraje aquí .




Fuente: http://naturisme-hebdo.fr/index.php/2020/02/22/je-suis-nue-sans-honte/
Traducción: Deepl.