lunes, 16 de noviembre de 2020

Costa Natura en un verano de “nueva normalidad”


Este agosto de 2.020 o verano Covid, no tenía muy claro a donde quería escaparme del salón de mi casa, en el que llevaba desde marzo. El requisito primordial era que me sintiera a gusto y segura y  tenía claro que no iba a andar como otros años unos días aquí y otros allá, pasaría una temporada en un solo lugar. Después de barajar mis opciones decidí poner el foco en la urbanización Costa Natura en Estepona, Málaga. 


Los comentarios que había escuchado en repetidas ocasiones de esta urbanización nudista eran que mayoritariamente los huéspedes y propietarios son extranjeros, que los españoles eran una minoría y que estaba muy enfocada al turismo no nacional. Un tema que la verdad no me importaba, cuando voy a Vera en el mes de mayo, también estoy en franca minoría, así que este no era un contra para decidirme por este destino. Un pro importante, es que aquí no tienen el requisito de no alquilar a personas solas, como ocurre en algún camping nudista… para el “single” viajero los alojamientos son caros y muchas veces difícil de encontrarlos en espacios nudistas (lo digo en inglés, que me suena mejor que en castellano, soltero)


Después de consultar con Alfonso, él y su familia llevan más de 20 años yendo asiduamente, por lo que su opinión era importante para mí. Puedo  resumir nuestra  conversación con su frase  “Te puedo hablar mucho y bueno, y muy poco malo. Para mí es un paraíso”.  Así que no lo pensé más y reserve.




La reserva lo hice de la forma más sencilla que es a través de recepción, pero no la mejor ni la más económica. Una vez allí he descubierto que si se puede, es mejor reservar directamente con algún propietario o contacto, como por ejemplo los estudios que tienen Abdon y Elena, que por cierto los vi y están reformados, limpios, completos de lo necesario y muy acogedores. Una de la ventaja que podría tener reservar a través de recepción es la limpieza y el cambio de sabanas y toallas semanales… pero la verdad es que la limpieza brillaba por su ausencia, así como que el apartamento estuviera despejado de trastos de sus propietarios, precisamente en este verano que por seguridad sanitaria debería ser minimalista, ¡no inspiraba ninguna seguridad!




Podría describir la urbanización de casitas blancas, que son apartamentos cada uno con su terraza, unos jardines magníficamente cuidados, la piscina de cloración salina, o que en el jardín hay tumbonas a disposición de los huéspedes, que hay sauna y jacuzzi de libre acceso, que tiene un restaurante y un kiosco en el que se puede pedir tanto desde dentro de la urbanización como desde la playa, que está a pie de playa con salida directa….., pero todo esto lo podéis leer en la web de Costa Natura.  Yo prefiero contaros el ambiente que se respira, ya que esa información es más difícil encontrar en una web.




Como dice el titulo de esta entrada, este año ha sido singular, no estaba muy lleno, se veían muchos apartamentos cerrados, la gran mayoría éramos españoles y extranjeros sólo unos pocos valientes que se habían atrevido a venir en contra de las recomendaciones de sus gobiernos. 




¿Qué me he encontrado? Principalmente FAMILIAS, parejas, parejas con hijos y algunas  con nietos. Ya sin hablar con ellos, se percibe una camaradería de muchos años, y esto se confirma cuando entablas conversación y te cuentan que llevan veraneando allí desde hace 30 años, que fueron de novios o recién casados o con sus otras parejas, que sus hijos se han criado allí en la naturalidad de convivir desnudos, no sólo en la familia nominal sino con muchas otras familias, que esos hijos cuando entran en la adolescencia no quieren desnudarse, pero no tienen ningún inconveniente en seguir veraneando en Costa Natura, sabiendo que sus padres, los amigos de sus padres e incluso algunos de sus propios amigos, están desnudos, ya que para ellos es lo natural, aunque por la edad no se sientan cómodos enseñando su propio cuerpo. Te cuentan miles de historias de tiempos diferentes, no vamos a decir que fueron mejores ni peores… de fiestas, de naturalidad… pero no se habla de desnudos, de morbo o de sexo (eso queda para la intimidad de cada uno). En definitiva el ambiente es relajado y natural, como lo es el nudismo.




Yo soy nudista los 365 días del año, desnuda siempre que la temperatura y las circunstancias lo permiten, pero he de reconocer que no es lo mismo vivirlo en tu casa de la ciudad, donde al final tienes precaución al salir a la terraza o pasar por una ventana, para no molestar y ofender a los vecinos, que hacerlo en una urbanización donde todo el mundo (o casi todo) lo viven como tú... te levantas, abres ventanas, puertas y sales sin ropa, desayunas en tu terraza, barres, tiendes, cocinas,  friegas, tiras la basura… todo sin ropa, de una forma natural y muy liberadora…  me acordaba de esta imagen que habréis visto muchas veces en redes sociales y que dice “Yo quiero vivir donde mis vecinos son nudistas como yo”. Por no hablar de lo cómodo y relajante que es coger únicamente la toalla y/o el pareo para ir a la playa, a la piscina o a tomar una cerveza, el lujo de no tener que estar todo el día quitándote y poniéndote ropa…




A la playa se sale directamente desde la urbanización, en los meses de verano hay una persona para evitar que se cuelen curiosos, mirones y aprovechados a usar las instalaciones. Sorprendentemente tienen que pararles los pies a muchos...




La playa no es muy grande y la zona respetada por los nudistas va desde el principio de la urbanización hasta un arroyo, 1 kilometro escaso. Justo pasando el arroyo es donde está el socorrista y esta año también el personal para informar de las medidas Covid. Es curioso que si tienes la osadía (y lo digo con ironía) de acercarte sin ropa a preguntar algo, enseguida te recriminan que no puedes pasar sin ropa que hay niños... eso sí, si la gente pasa con ropa el arroyo en el otro sentido, incluidos sus niños, nadie les advierte que sus hijos pueden ver desnudos... Otra curiosidad es que los socorristas sólo vigilan la zona textil, sólo van a la nudista si les avisan de algún ahogamiento o picadura.... pero lo que más me sorprendió, es que los nudistas respetan estos límites para no pasar y te advierten desde donde a donde se puede pasear... pienso que tanto respeto nos hace que creemos nosotros mismos los limites.




Siguiendo con la playa, que como decía no es ni muy larga ni muy ancha, tiene cantitos rodados en la orilla, pero no son demasiado incómodos para andar descalzos. Hay que tener precaución ya que la zona más próxima a la salida desde la urbanización,  hay rocas dentro del agua, así que ¡atentos al entrar en el agua! Como en toda esa costa están las famosas corrientes marinas, que hace que unos días el agua este congelada, otros tonificante y algunos templada.




No está muy concurrida, ni siquiera los fines de semana, hay espacio entre sombrilla y sombrilla, sin necesidad de parcelar. En la zona nudista, el nudismo es prácticamente del 99%, alguna pareja mixta, él nudista y ella en topless y sólo un par de días vi algún grupo de bañadores.




El ambiente es como en la urbanización, de gente que se conoce hace años y no solo los residentes en Costa Natura, también los asiduos a esta playa, esteponeros o de otros municipios cercanos. El tema de mirones y confundidos.... lo normal en playas nudistas, pero nada molesto ni exagerado, lo anecdótico a lo que por desgracia estamos acostumbrados y aunque ellos no lo crean se les ve venir de lejos… así que con no colocarte cerca ¡solucionado!




Para muchos esto puede ser un gueto nudista, pero lo cierto es que es un lugar en el que vivir, sí hay gente que vive allí todo el año, como Paco el masajista, que es una persona entrañable, o disfrutar de tú merecido descanso vacacional rodeado de personas afines a nosotros lo que genera mucho bienestar y garantiza tranquilidad.




Todo lo que os he contado, es lo vivido en un verano diferente y posiblemente si alguna vez retomamos la normalidad a la que estábamos acostumbrados, los extranjeros volverán a sus segundas residencias y serán mayoría, la playa estará algo más abarrotada, en la piscina será imposible usar una tumbona…. Lo que no creo que cambie es la libertad de vivir desnudos cada minuto del día, ni la tranquilidad, relax y silencio con el que se vive allí, por la noche no se escucha nada más que el ruido de las olas de fondo y algún bichejo.



Si necesitas un lugar para recargar las pilas como más nos gusta, sin duda, puedes poner Costa Natura en tu lista.


SNEM



 


viernes, 6 de noviembre de 2020

Naturismo y salud mental

Siempre hemos pensado en los muchos beneficios que nos puede aportar al nudismo, pero nunca nos habíamos planteado que, entre los bienes que nos aporta y que quedan recogidos en este texto, estuviera la conclusión a la que se llega en este artículo de David McCarthy, publicado por la Asociación Naturista Irlandesa.

Nos alegra compartirlo con todos los adeptos a la filosofía nudista, que necesitan y disfrutan viviendo desnudos siempre que pueden, e imaginamos que si terminas de leer el artículo, lo harás con una sonrisa en la boca y convencido de que es así. 

Trabajo en el sector de la salud mental y tengo experiencia personal con los desafíos de la salud mental, así que cuando escucho sobre experiencias que mejoran la salud mental, me doy cuenta.

Como naturista de toda la vida, he conocido a cientos de personas que han hablado conmigo sobre su experiencia de la ropa opcional en la interacción social en un entorno  no sexual. La experiencia de la mayoría de las personas que conocí incluyó uno o más de los siguientes aspectos:

Sentimientos de libertad personal

Ausencia de sentirse socialmente diferente

Sentirse confiado

Sentirse empoderado

Sentirse respetado

Sentirse tranquilo

Sentirse parte de algo maravilloso

Sentirse aceptado

Aceptar que mi propio cuerpo se ve muy bien / no preocuparme por mi edad, forma, peso, color de piel, cicatrices, amputaciones, afecciones cutáneas, etc.

Sentirse cómodo al hacer nuevos conocidos independientemente de las diferencias de edad, color de piel, estatus social, educación, carrera, etc.

Sentirse a salvo

Sentirse realizado

No sentirse juzgado

Sintiendo que has encontrado tu grupo

Sintiendo que por las horas que pasan juntos, estáis entre amigos.

Con estas experiencias personales tan extendidas, no puede sorprender que tantas personas digan que se sienten mucho mejor consigo mismas durante y después de los eventos naturistas.

Esto parece ser particularmente cierto para las personas que viven con ansiedad y depresión, y para las personas que sufren de baja autoestima.


Una persona habló recientemente sobre esto en una entrevista de televisión, describiendo sus reuniones de ropa opcional como su lugar feliz, y cuando está pasando por momentos difíciles con su depresión, puede mejorar su estado de ánimo simplemente pensando en ella al día siguiente con el grupo.

No necesita un diagnóstico de salud mental para sentirse mejor consigo mismo. Nuestra salud mental es un espectro amplio. Para cualquiera de nosotros, lo importante no es tanto donde nos encontramos en ese espectro, sino en qué dirección nos dirigimos. Nuestra salud mental mejora cuando hacemos cosas que constantemente nos ayudan a sentirnos mejor con nosotros mismos.

Pero, ¿qué es tan poderoso del naturismo que puede mejorar nuestra salud mental? Solía ​​pensar que era la aceptación del cuerpo, el sentido de respeto compartido, la experiencia de la igualdad sin presiones en la que no se intenta impresionar a nadie, la ausencia de una atmósfera socialmente defensiva o competitiva. Quizás sean todas estas cosas, y quizás la desnudez social nos ayude a identificarnos mejor entre nosotros mientras experimentamos estas cosas colectivamente.

Pero creo que la respuesta está en otra parte. Creo que el factor más significativo son las personas fantásticas que se sienten atraídas por el estilo de vida naturista. Las personas con objetivos oscuros o miserables se sienten rápidamente fuera de lugar y se alejan del naturismo, si no están ya excluidas por algo que hicieron sentirse incómodos  a otros. Las personas que siguen involucradas son los mejores seres humanos del mundo, y su energía vital positiva te penetra, hasta el punto en que tú también tienes el mismo efecto en los demás. El sociólogo del siglo XIX Emile Durkheim describió este efecto en sus escritos, cuando habló sobre el poder de la experiencia colectiva creando algo más grande que la suma de las partes.

El naturismo es así. Es un ejemplo de una de las grandes verdades en el manejo de su salud mental: si quiere sentirse mejor consigo mismo, rodéese de grandes personas.



David McCarthy


Video NATURISMO Y SALUD MENTAL





Fuente: https://irishnaturism.org/naturism-and-mental-health/

Ayuda a la traducción con DeepL.

Las fotografías de éste artículo pertenecen al artículo y al video del mismo.

lunes, 26 de octubre de 2020

Viviendo desnudo a diario



A menudo me preguntan si es posible vivir desnudo todos los días. A menos que viva todo el año en un centro naturista, la pregunta no es incongruente. Tampoco es trivial en términos de sus consecuencias, porque el mundo fuera de nuestro hogar no es naturista y puede que no sea acogedor para la desnudez. Sin embargo, vivir desnudo a diario es una posibilidad y es factible minimizar los períodos de vestimenta al mínimo estricto. Aquí están las ideas que implemento y que tú a tu vez puedes hacer tú mismo.

La casa es una zona naturista

Esta es la primera evidencia para un naturista que quiere disfrutar de la comodidad de la desnudez a diario. Su hogar es a menudo el lugar donde puede experimentar la desnudez simple con confianza. Te acostumbras a andar desnudo. Recuperamos ese cuerpo que la sociedad nos obliga a esconder bajo la ropa y que algunos sexualizan mostrando un trozo de piel. Vivir desnudo en casa, al menos al principio, es una reapropiación de nuestro ser más simple.

Desnudo, también puedes verte en los espejos, en los reflejos de una ventana o una superficie brillante. Este cuerpo a menudo nos sorprende. También vemos sus defectos, los que nos gustaba ignorar. Vivir desnudo es un poco como limpiar los establos de Augean. Acepte nuestras cicatrices como huellas en el camino de nuestra vida. Vivir desnudo en casa significa encontrar un consuelo y una libertad que los niños conocen bien sin ser conscientes de ello. Vivir desnudo en casa es sacar a la superficie una parte de nuestro descuido.

Algunos ponen un cartel en la entrada. Recordatorio divertido para algunos, mandato judicial para otros, el mensaje es simple y puede ayudar a lanzar el debate sobre el naturismo.

Pero, ¿qué pasa si vive en una casa fría o si, en invierno, no quiere sobrecalentarse por razones ecológicas obvias? Un albornoz y un par de zapatillas se adaptarán al naturista. Y luego, es importante aceptar que la prenda debe recuperar su función principal, que es protegernos. No nos convirtamos en fundamentalistas del naturismo, pero aprovechemos cada oportunidad que nos sea cómoda para deshacernos de la ropa.

La naturaleza es naturista

¿Qué podría ser más agradable que nadar desnudo en un lago o río en un caluroso día de verano? El naturismo obtiene parte de sus beneficios del respeto por la naturaleza y nuestro medio ambiente. La naturaleza y el naturismo van de la mano. Un animal, un bosque, una montaña no tendrán ningún problema con tu desnudez. Solo sorprende a quien lo considera impactante.

Un paseo por el bosque o por la montaña es naturista, es decir, se puede practicar desnudo. Un día de playa es naturista, es decir, se puede pasar desnudo. Siempre pensé que la naturaleza requería desnudez. Al descubrir el senderismo desnudo, este hecho se hizo evidente. Desnudarse al aire libre, en la playa, en el bosque, en la montaña, se convierte en un lugar común cuando la desnudez se convierte en nuestra nueva normalidad.


¿Quieres intentarlo, pero no te atreves? Aquí hay un pequeño consejo. En un día en el que esté planeando una caminata y tenga la oportunidad de nadar en un lago o río, no lleve traje de baño. Una vez en la orilla, date un baño breve y quédate desnudo para secarte. Este pequeño truco ayuda a presentar el naturismo a los amigos y desmitifica la desnudez social. Se necesita un poco de coraje la primera vez, pero cuando te das cuenta de que todo va bien, la desnudez se convierte en un hábito.

Otra forma de experimentar la desnudez al aire libre es unirse a un grupo de excursionistas desnudos. Rodeado de naturistas experimentados, tu iniciación se llevará a cabo en buenas condiciones y descubrirás un Nuevo Mundo.

Las vacaciones son naturistas

Las vacaciones son el momento perfecto para relajarse, cambiar de ritmo y conocer gente nueva. Una búsqueda rápida nos permite descubrir centros naturistas, hoteles y campings. No faltan los alojamientos naturistas para descubrir una nueva región. Las vacaciones son el momento ideal para descubrir y ayudar a las personas a descubrir el naturismo.

En vacaciones, la desnudez también se vuelve obvia rápidamente. Al renunciar a la ropa, abandonamos ciertas normas sociales, rompemos tabúes, encontramos una forma de simplicidad, necesaria en un mundo complejo.


Si el clima y las temperaturas lo permiten, es posible no usar una sola prenda durante varios días. Para el naturista a veces extremo que soy, es una gran felicidad y un consuelo fabuloso. Imagina unos segundos sin tener que ponerte pantalones o camiseta durante varios días. En el momento en que un trozo de tela roza tu piel, encontrarás la sensación incongruente, tan rápidamente se impone la comodidad de la desnudez.

Entonces, por supuesto, si quieres visitar la región en la que se encuentra el centro naturista, tendrás que vestirte. Una forma de experimentar el naturismo elegante es practicar el minimalismo en la ropa.

Minimalismo de ropa

Cuando la desnudez no sea posible, elige ropa que te haga feliz. El objeto que te hace feliz es la base de la filosofía minimalista de Marie Kondo. En su libro, La magia que cambia la vida de ordenar, Marie Kondo explica cómo conservar los objetos que te hacen feliz. Esta regla también se aplica a la ropa.



¿Qué prenda te hace feliz? Para un naturista, es una prenda en la que nos sentimos bien y contra la cual aceptamos con gusto intercambiar nuestra desnudez. Aquí solo prevalece la noción de felicidad. No se trata de moda, forma o color. Me gusta bastante este enfoque. El minimalismo no solo niega la compra impulsiva, sino que le permite volver a concentrarse en lo esencial. Así, en una casa minimalista, la desnudez se impone al naturista. En la sociedad, cuando la desnudez no es posible, la ropa que te hace feliz también es obvia.

Millones de naturistas

Si vivir desnudo es una idea que agita tu mente, date cuenta de que no estás solo. Hay millones de naturistas en todo el mundo. Algunos son solo naturistas de vacaciones, otros durante todo el año. La razón es simple: la desnudez es cómoda, saludable y natural.

Me recuerda a mi descubrimiento del senderismo desnudo. Había comenzado a caminar desnudo solo y estaba cuestionando esta práctica. Y luego, un día, descubrí que había otros excursionistas desnudos, así como grupos. También había un libro sobre senderismo desnudo.

Va con el senderismo como muchas otras actividades naturistas. Somos millones para vivir y compartir nuestro naturismo. Muchos lectores de este blog son naturistas que viven desnudos siempre que pueden. Explicar esta realidad a los textiles es una tarea difícil, pero necesaria para legitimar este magnífico estilo de vida que es el naturismo. Vivir desnudo no es una aspiración compartida por todos los naturistas. Sin embargo, intentar es adoptar, sin mirar atrás, ya que prevalecen las comodidades físicas, psicológicas y emocionales.

¡Desnúdate, mantente desnudo, vive desnudo y comparte el amor desnudo!


Foto de  James  para PxHere


Fuente: https://www.nudeandhappy.com/2020/09/05/living-naked-daily/

Nota: Han sido añadidas dos fotos que no corresponden al artículo original.

viernes, 16 de octubre de 2020

La Gomera y El Hierro, esas islas que no te deberías perder (2ª Parte)

Parece increíble que no haya una comunicación directa entre las dos islas, pero es cierto, si además decides moverte de una a otra en festivo, aún lo tienes más difícil, pero ese día coincidía en mitad de mis vacaciones y quería pasar el mismo tiempo en ambas. Así que desde las seis de la mañana que me levanté de la cama en La Gomera, no llegué a mi destino en El Hierro hasta bien entrada la tarde. Dejar el coche de alquiler en el puerto de Valle Gran Rey, embarcar en el ferry que te lleva a la capital (una hora), visitar San Sebastián de La Gomera hasta zarpar en otro barco hacia el puerto de Los Cristianos en Tenerife (una hora), allí me esperaría mi amigo Agus para llevarme en su coche al aeropuerto de Tenerife Norte (dos horas más incluida una parada fotográfica) luego volar hacia El Hierro, recoger el coche de alquiler, pedir información y mapas en la oficina de turismo y llegar hasta el alojamiento (otras dos horas). Es cierto que preparándolo con tiempo y eligiendo moverte un día corriente (no festivo), puedes encontrar mejores opciones, por ejemplo, salir en otro barco directamente desde el mismo puerto al que llegas, pero a mí me salió así. Lección aprendida. Por cierto, las aerolíneas Binter son una maravilla, si puedo volveré a volar con ellos. 

El Hierro

Pero los viajes, aunque lleguen a ser pesados, siempre valen la pena. Al día siguiente me desperté en una casona de piedra sobre una montaña al norte y con unas estupendas vistas hacia el mar y la isla de La Gomera. Tomar una buena taza de té mientras las nubes pasan y el paisaje cambia de color con la luz del sol es una maravillosa forma de empezar el día (por mucho que le extrañe a tu vecino de la casa de al lado).


Cuando ya me orienté bien en la isla, descubrí que aunque la ubicación de la casa era genial en cuanto a la cercanía con el puerto y el aeropuerto, vivir en la cara norte puede ser frustrante para los nudistas más frioleros o sensibles a la humedad. Yo alquilé en El Mocanal, muy cerca de la capital, Villa de Valverde. 

Todos los días me preparaba para descubrir la cercana zona de La Llanía, con su bosque de laurisilva, húmedo y mágico, pero me fue imposible hacer cualquier ruta de senderismo porque coincidió que siempre estuvo cubierto de niebla por la mañana, así que lo cruzaba por la carretera que lo atraviesa e incluso me paraba en los miradores más populares sin conseguir ver más allá de unos pocos metros. Incluso otra zona preciosa que es El Pinar, se me presentó en un par de ocasiones tan gris y oscuro a media mañana, que no me podía creer que formara parte de la misma isla que minutos más tarde me acogiera con un cálido sol y una suave brisa.

El Hierro es una isla de contrastes fascinantes en un espacio bastante reducido, tan pronto pasas de un paisaje de montaña verde y frondoso, como sin darte cuenta y envuelto en la niebla, aterrizas en la aridez más absoluta.

Una de esas veces aproveché para salir del coche y tal cual iba, desnudo, pasear por el bosque hasta un lugar apartado donde me invadiera el silencio y pudiera sentir la naturaleza viva hasta en el último poro de mi piel. Fue un momento mágico que no olvidaré nunca.


Pero también pude disfrutar de El Pinar con sol y temperaturas agradables, abrazar los pinos y sentir su energía. Fue entonces cuando descubrí que era un lugar especial, no recordaba el gran incendio que devastó más de 1.200 hectáreas de pino canario en 2016. A pesar de la terrible catástrofe, durante mi visita tres años después, el bosque me transmitió muy buenas vibraciones. Los árboles, aún con sus cicatrices ennegrecidas por el fuego, tienen sus copas verdes y el suelo, oculta las cenizas bajo un tupido manto de agujas de pino. 


El primer día me propuse hacer una vuelta de reconocimiento a la isla para tomar conciencia de las distancias, los diferentes tipos de paisajes y sobre todo, orientarme bien en el mapa. Por supuesto, aproveché muy buenos momentos a lo largo de toda la jornada, por ejemplo, tras la obligada visita a la Ermita de Nuestra Señora de los Reyes, una incursión a El Sabinar, donde pude hacer un buen recorrido entre sus maravillosos árboles centenarios, las sabinas, retorcidas y moldeadas por los vientos alisios y soplando siempre en la misma dirección, como si quisieran mirar todas hacia El Golfo. Afortunadamente, no coincidió ningún día de viento fuerte durante toda mi estancia en El Hierro, permitiéndome disfrutar en grande de la naturaleza, los paisajes, el clima templado, la calma, la desnudez y mi propia soledad… 


Mi casera en El Mocanal, una chica la mar de dicharachera con la que tuve un buen rato de conversación sobre los que para ella eran los mejores lugares de la isla, me recomendó que visitara la zona del faro de Orchilla y ciertamente no me pudo gustar más. Los colores marrones y rojizos de la lava hacen un contraste impresionante con los azules del cielo y el mar. Cuando vas llegando al muelle del mismo nombre, te quedas casi sin aliento recorriendo con la mirada el paisaje de montañas y océano.


No quise desaprovechar el entorno para disfrutar de mi gran pasión por la fotografía y el desnudo, haciendo una serie corta de poses extrañas que se me fueron ocurriendo sobre la marcha, como suele ser habitual cuando por fin me siento relajado y me visita la musa de la inspiración. Obviamente, a lo largo de los últimos años he tenido que aprender la técnica del autorretrato por imperiosa necesidad, muy a menudo estoy sólo ahí donde más me apetece hacer una foto que no tendría sentido sin la figura humana como referencia. El desnudo además, las hace más atemporales que vistiendo cualquier prenda.

Durante toda la sesión, justo al lado de la carretera, apenas pasaron un par de vehículos, el sitio es para disfrutar del silencio, la brisa y las vistas…

En la siguiente foto podría estar buscando el meridiano cero, que pasaba por esta zona y figuró en todos los mapas durante 200 años, hasta que aún no entiendo cómo, en 1884 los ingleses hicieron la jugada de trasladarlo a Greenwich. Es muy interesante leer las idas y venidas de la línea por la que se rige la hora en todo el planeta, pero estando ahí es cuando te das cuenta de la importancia de este punto, el lugar más occidental de toda España y que durante mucho tiempo se consideró el fin del mundo.


Como soy de entretenerme mucho y de disfrutar al máximo cada lugar, ese día creí que no me iba a dar tiempo a darme un baño, darle la vuelta a la isla se me antojaba pretencioso vista la experiencia en La Gomera (sin carretera perimetral), en cambio El Hierro tiene bastantes kilómetros para recorrer siguiendo la costa, así que hubo varias oportunidades.

El siguiente lugar que visité es de una belleza indescriptible, El Verodal está bastante apartado de la carretera y se accede por una pista de tierra, pero bien vale la pena. 

Al final del carril hay una playa muy curiosa por su arena rojiza. No está aconsejado el baño por las fuertes corrientes y los posibles desprendimientos de piedras al estar situada justo donde la colada de un volcán se topa con el mar. No sé en verano, pero en otoño es una playa poco frecuentada, así que es fácil encontrarse lo suficientemente cómodo como para disfrutarla sin bañador, incluso aunque seas el único atrevido. Me consta que al fondo suele haber nudistas, esta playa fue la única que me aconsejó la chica de la Oficina de Turismo del aeropuerto para poder hacer nudismo, pero si no los hay, en cuanto te vean a ti quitarte el bañador, verás como a tu alrededor otros también se animan, al menos esa fue mi experiencia.


La siguiente parada y mi segundo baño del día fue en la Punta Arenas Blancas, muy cerca de la carretera que en este punto transcurre casi a nivel del mar, pero lo suficientemente alejada para ni oírla, ni verla. Un pequeño rincón con algo de arena blanca, como su nombre bien indica, pero bastante rocosa también. Lo mejor, sus vistas a todo el Valle de El Golfo.

Toda la vuelta fue en el sentido de las agujas del reloj para aprovechar el sol de la mañana mientras recorría la zona este, la zona sur a la hora de comer y la parte oeste al final de la tarde.

No quería volverme al alojamiento sin darme un baño en el famoso Charco Azul. Antes de llegar al charco, debes dejar el coche en un aparcamiento bien señalizado y descender el acantilado por unas escaleras de piedra con algunos descansillos donde recuperar el aliento mientras disfrutas las vistas. Al llegar abajo te encuentras bajo un puente natural de piedra casi encima de una pequeña piscina también natural, con un color azul verdoso espectacular, la transparencia del agua te deja ver bien el fondo. Cuando la marea está alta se renueva el agua rebosando por encima de las rocas que hacen de muro. También hay a un lado otra zona de baño con un muro artificial, pero esta primera vez que fui apenas estábamos 5 ó 6 personas, así que invitaba a quedarse en esta parte mucho más bonita.


Como de costumbre, antes de despojarme de la ropa, analizo un poco la situación y esa vez me pasó algo curioso. Era la hora de la vuelta a casa, los últimos minutos antes de la puesta de sol, así que la gente estaba secándose y vistiéndose para marcharse, un matrimonio de mayores y dos chicas aún seguían disfrutando del baño. Finalmente una de ellas salió del agua en biquini para hacerle fotos a su amiga desde fuera, como la otra estaba en topless no tuve ningún reparo en quedarme desnudo para meterme en el agua, pero esperé unos minutos sentado fuera del alcance de su cámara para no estropearles la foto y sin mirarlas para que se sintieran cómodas en sus poses. Cuando terminaron la sesión, la chica que estaba en el agua salió totalmente desnuda, nos sonreímos y me encantó ese momento de connivencia, así que viendo que controlaba su réflex, aproveché para pedirle que me sacara alguna foto con la mía y para darme un buen baño entre las luces y los reflejos dorados del atardecer. En ellas no se aprecia el color del agua, pero me encanta la luz que tiene y tuve una excusa para volver otro día para tratar de conseguir fotografiar ese color. 


El segundo día intenté de nuevo conocer la parte alta de la isla, recorrer la HI-120 es como ir por otro mundo dentro de El Hierro. Comencé por visitar el Mirador de la Peña, situado en uno de los puntos más altos (unos 1000 metros) y así disfrutar de las vistas hacia el Valle del Golfo. Allí mismo está el restaurante del mirador, un proyecto de César Manrique digno de un lugar tan espectacular. Luego visité más miradores con vistas al mismo valle desde otros puntos, sin éxito alguno debido a la niebla: Jinama, Fireba y el último, el Mirador de la Llanía. Así que igual que el día anterior, no me quedó otra que renunciar a las rutas de senderismo y descender hacia las playas atravesando El Pinar (más fotos en la niebla) en dirección a la Hoya del Morcillo, la idea era recorrer desde el sur hacia el norte toda la costa este, pero primero pasar un rato en la pequeña Cala de Tacorón, en esta primera incursión no di con ella, en cambio sí que encontré muy fácilmente el Charco de Tacorón.

La carretera para llegar al charco te permite disfrutar de unas maravillosas vistas de la ladera de El Julán, una colada de lava rica en tonos ocres, salpicada de pinos y con sus nubes descansando en la cima, esas mismas que yo había atravesando minutos antes. 


El Charco de Tacorón me pareció uno de los más bonitos de los que visité por sus vistas hacia las montañas y la ausencia total de cualquier construcción. A pesar de lo que sugiere su nombre, tengo entendido que se desaconseja el baño en el Mar de las Calmas por las fuertes corrientes y el oleaje, así que acudir a estos charcos es una forma más segura de darse un buen chapuzón, hay zonas más abiertas al mar que otras, el agua muy transparente y su fondo de rocas impresionante (gafas de bucear, imprescindibles). Las piscinas naturales cuentan además con escaleras para poder acceder cómodamente al agua, algunos pequeños espacios para tomar el sol, mesas para picnic, barbacoa e incluso un grifo de agua dulce. En otoño la afluencia es mínima, así que con la debida discreción, fue posible un buen chapuzón sin bañador.



El resto de la tarde el nudismo se limitó a los desplazamientos en coche (leer 1º Parte) o algunos miradores solitarios. Aprovechando que estaba totalmente al sur, después de comer decidí hacer una visita al cercano puerto de La Restinga (1). Aún no había visto la serie de televisión “Hierro”, una policiaca grabada en esta isla y que recomiendo firmemente aunque no se tenga la intención de visitarla. A mí me cautivó. Aprendes a entender la forma de ser de los herreños, la importancia de las tradiciones y por supuesto te puedes recrear en los paisajes. Algunas escenas se grabaron en este puerto.

También recordé durante mi visita, que en esta zona tuvieron lugar las erupciones volcánicas submarinas en octubre de 2011 y que duraron unos seis meses. Recientemente he leído que se está produciendo una muy buena recuperación natural de toda la flora y fauna marina que desapareció debido a esas erupciones. 


Siguiendo mis planes de conocer la costa este, emprendí rumbo hacia el norte por la carretera HI-4 desviándome para parar en el Mirador de Las Playas y en el Mirador de Isora (2) desde donde también tendría buenas panorámicas hacia Las Playas, lugar donde acabaría más tarde, pasando primero por la capital y el puerto de La Estaca hasta acercarme al famoso Roque de las Bonanzas (3) acabando el día con una visita a la Playa de la Caleta (4). Un conjunto de piscinas artificiales llenas de agua de mar y muy bien integradas en el paisaje. Sólo había una persona nadando al final de la tarde, pero no me pareció buen momento para un último baño. 

El tercer y último día de estancia en este paraíso era martes, me gusta hacer coincidir mis vacaciones con el martes por un juego en el que participo desde hace muchos años, se trata de fotografiarte bocabajo en algún sitio de manera que te permita contar algo, así que ese día tuve varias ocasiones para participar, me recorrí algunos de los puntos de interés que más me habían gustado los días anteriores para disfrutarlos con más tranquilidad y aprovechar para hacer alguna foto desde otros ángulos, además de conocer otros donde aún no había estado. 

Ya que mi alojamiento estaba situado en Valverde, no podía irme sin visitar Pozo de las Calcosas, un lugar muy singular donde la mayoría de las casas de piedra aún mantienen sus tejados de colmo, un material vegetal en desuso. Sólo se puede llegar a pie por una larga y sinuosa escalera, pero al final te espera una preciosa piscina natural o si el mar lo permite, un buen baño ya que esta pequeña bahía está al abrigo de un acantilado.


Después de una sesión de fotos de vértigo, me encaminé hacia el Charco Manso. Creo que en ese lugar era el único que no se había enterado de que aún no había subido la marea y aunque llegué bien pasado el mediodía, no me encontré más que a un par de turistas despistados y al dependiente del chiringuito, así que tuve la suerte de ver el fondo de la piscina natural sin apenas agua y de tomarme el tiempo ya sobre las rocas del borde para ver la subida de la marea. Impresionante. 



En realidad me sorprendió el nombre de este lugar, parece ser que es uno de los rincones donde el mar suele estar en calma e invitar al baño, pero me tocó un día donde las olas llegaban con fuerza hasta el fondo del charco, así que ni lo intenté, me conformé con remojarme en unas bañeras naturales donde realmente no había peligro, con el mar bravo a mi espalda y rodeado de unos grandes cangrejos de colores. Las vistas hacia cualquier ángulo valen la pena tanto como quedarte hipnotizado con la belleza de las olas rompiendo y pasando por debajo de un espectacular puente natural de roca.



Estuve unas pocas horas en comunión la naturaleza, desnudo y feliz de poder disfrutar así de un lugar tan bonito y con una temperatura tan agradable. Tras un almuerzo de picnic me volví a meter en el coche rumbo a Tamaduste, un pueblito costero casi al lado del pequeño aeropuerto, en una ría preciosa y preparada para el baño, con paseo, pequeñas zonas donde tomar el sol y accesos al mar en todo su perímetro.

Las nubes seguían dando sombra en toda la zona norte, así que una vez más me encaminé hacia el sur, tenía ganas de volver al Mar de las Calmas para darme un buen baño. 


Un poco de lluvia mientras repostaba combustible en Villa de Valverde (sólo hay tres gasolineras en toda la isla) y de nuevo niebla al atravesar El Pinar. No pude evitar salir del coche, caminar un poco entre los pinos y hacer varias fotos antes de seguir hacia la Cala de Tacorón.

La playa es tan pequeña, que si llegas con la marea alta, no existe, así que te tienes que conformar con saltar de piedra en piedra hasta encontrar un sitio donde pararte a descansar y contemplar su belleza desde arriba. La combinación de colores en rojo y azul es increíble. Sólo me encontré con un grupo de jóvenes que se bañaban desafiando la fuerza de las olas y sus embestidas contra las rocas, estaba claro que eran del lugar y muy valientes.


Cuando me harté de sol atravesé la isla por la mitad subiendo desde el sur para bajar serpenteando por la HI-1 hacia El Golfo, pasando por la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria en Frontera, con la idea de acercarme al Charco Azul, y hacer la foto que no conseguí dos días atrás.

Este es sin duda un lugar idílico si lo que buscas es relajarte y disfrutar de un buen baño con seguridad y en un entorno espectacular. 

No es nada fácil llegar hasta el otro lado del charco y colocarte bocabajo mientras la marea está subiendo y ves de reojo como las olas, cada vez con más fuerza, van llenando la piscina justo por ese sitio donde has colocado el trípode y van engullendo las patas con tu querida cámara instalada encima. Os aseguro que no es aconsejable para los que tenemos el corazón frágil... Pero el resultado valió la pena. En las otras fotos que hice de este mismo lugar unos días antes, la luz era maravillosa, pero no se aprecia en absoluto la belleza y el color del agua como desde este ángulo. Además, en esta ocasión, como era al final de la tarde, no había nadie y pude disfrutarlo desnudo y sólo para mí.


Finalmente una visita al que fuera durante algún tiempo el hotel más pequeño del mundo y vuelta al alojamiento para preparar la maleta ya que al día siguiente, comenzaba el largo retorno a casa en el que pasaría una buena parte del día descubriendo algunos lugares curiosos de Tenerife e incluso haciendo un poco de senderismo nudista con mi amigo que vive allí. 

El balance de mi experiencia en solitario por esas dos maravillosas islas es tan positivo, que no dejo de pensar en el momento en que pueda volver a repetirlo con mi mujer, para que ella también pueda disfrutarlo tanto como yo, así que no puedo más que recomendar este viaje a quienes aprecien todo lo que en estas líneas he escrito: la belleza de la naturaleza, la tranquilidad, el silencio…


Ángel


martes, 6 de octubre de 2020

La exposición Louis de Funès se abre a los naturistas

Por primera vez, la Cinémathèque française, en París, permitió a los naturistas visitar la exposición dedicada a Louis de Funès, para el deleite de estos visitantes vestidos con una máscara.


Para quienes no forman parte de la comunidad, las selfies y fotos de recuerdo de estos visitantes son muy especiales. Este domingo, la Cinémathèque francesa abrió por primera vez su exposición Louis de Funès a los naturistas con la única instrucción: llevar una máscara obligatoria.


Aparte de este accesorio, nada cubría a estos turistas dominicales. "Me pareció absolutamente genial que en la película Le Gendarme de Saint-Tropez cazáramos naturistas, y ahí es el naturismo el que viene a la exposición" , dice Claire, de 24 años. que estaba haciendo su primera visita desnuda. Único inconveniente: "No es muy práctico porque echo de menos no tener pañuelos y una botella de agua pero eso es todo.



Alexandre, otro joven naturista de 21 años, también estaba realizando su primera exposición naturista. "Es un poco extraño de verdad, puedes oler el aire por todo el lugar. Pero no tengo frío, a pesar de que soy friolero". Este último fue animado por su amigo Aurélien, que ya había acudido a él vestido. "Es una exposición muy hermosa. De repente, el contexto es más simpático. Es una atmósfera diferente", señala.


"Hay un lado activista"

Esta no es la primera vez que se abre una exposición a los naturistas en la capital. Ya en 2018, varias decenas de personas pudieron visitar desnudas el Palais de Tokyo. Ambas visitas fueron organizadas a petición de la Association des naturistes de Paris. Muy activista, ya había conseguido la apertura de un espacio reservado al Bois de Vincennes.



“Es un placer poder hacerlo. Le damos mucha importancia a la ropa en nuestra sociedad. Por supuesto que hay un lado activista. Decimos parar la vergüenza del cuerpo desnudo, parar la prohibición. Es una libertad que debemos tener, no necesariamente en todas partes sino en determinados lugares como museos o parques ” , piensa Jean-Luc quien visitó la exposición este domingo por la mañana.



Un activismo que parece afectar menos a los jóvenes por el momento. Durante esta franja horaria (había tres), las mujeres y los jóvenes eran minoría. "Creo que hay muchos hombres por costumbre, por cultura. Pero hay un enorme respeto y amabilidad y eso me parece absolutamente genial. Lo que me gusta del naturismo es el respeto" , dice Claire.


Primera exposición sobre un actor en la Cinémathèque

La exposición recorre la obra de Louis de Funès a través de decenas de trajes de época, clips de películas o modelos. Ver en particular, los trajes míticos del rabino Jacob o el de La Denrée en La Soupe aux choux y obviamente los del Gendarme de Saint-Tropez.

Una exposición en la Cinémathèque por primera vez dedicada a un actor y no a un director. "La idea era contar una historia alternativa de Francia con el universo burlesco de Louis de Funès" , explica Alain Kruger, comisario de la exposición.

A la pregunta de saber por qué haber aceptado naturistas en esta exposición, responde: "hay un sentido, es que el cuerpo de élite de la gendarmería tuvo que acoger naturistas porque es un poco el tono de la película Les Gendarmes de Saint-Tropez. Les dije que sólo haría la visita si iba vestido de gendarme ”, continúa tocando su silbato estridente.

Una visita que sigue siendo rara y que Funès habría apreciado según el comisario de la exposición. "Creo que habría reaccionado con mucho humor. Que los naturistas pidan visitar la exposición de Funès, eso me parece un homenaje y un guiño bastante divertido".

A la espera de otro evento de este tipo, los más entusiastas podrán volver allí, vestidos esta vez, hasta el 31 de mayo de 2021.




Fuente: https://france3-regions.francetvinfo.fr/paris-ile-de-france/paris/cinematheque-exposition-louis-funes-s-ouvre-aux-naturistes-poil-1872878.html